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EEUU a 48h de solventar su posible bancarrota
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RobotFX
on domingo, 31 de julio de 2011
Etiquetas:
bancarrota USA,
crisis americana,
recesion USA
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Hay muchas crisis en el mundo que no se pueden evitar o predecir», pero «esta no es una de ellas». Las palabras pronunciadas el viernes por el presidente Barack Obama definen con claridad el embrollo en el que se ha metido voluntariamente la clase política estadounidense para cumplir con lo que tantas otras veces ha sido casi un trámite, el aumento del techo del endeudamiento.
Y es que ni siquiera se discute gastar más, sino conceder al Estado la capacidad de financiarse para pagar los gastos ya aprobados por el Congreso. El trámite se ha cumplido en 102 ocasiones desde 1917, tanto con presidentes demócratas como republicanos.
Pero la beligerancia obsesiva de las dos fuerzas políticas, especialmente de unos republicanos aferrados al «no» por sistema ante cualquier propuesta de Obama por más que se acerque a sus postulados, está impidiendo que pacten el plan de recorte de déficit necesario para aumentar el crédito del Estado.
Aunque EEUU es un país solvente, con abundantes recursos naturales, empresas globales de primer orden y el mayor mercado de capitales del planeta, en 48 horas se quedará sin dinero para pagar sus facturas.
Ni siquiera los economistas se ponen de acuerdo en la dimensión de la debacle, pero el momento es nefasto para la mayor economía del mundo, estancada en un crecimiento anémico, deslustrada por un dólar endeble e inmersa en un lento declive por el que podría ser superada por China en algún momento de la próxima década.
RIESGO DE IMPAGO
Lo peor que podría pasarle es el impago de los intereses de la deuda, un escenario llamado a dañar seriamente su estatus como el refugio de capitales más seguro del mundo. «Sería muy dañino para la reputación de EE UU y su liderazgo mundial. Inflingiría un sufrimiento innecesario a otros países, que dejarían de prestarle dinero con la misma confianza y exigirían mayores rendimientos», asegura el economista del Roosevelt Institute, Rob Johnson.
Un 31,6% de la deuda de EE UU está en manos extranjeras. China, que encabeza la lista por delante de Japón, acusó el viernes a los congresistas estadounidenses de comportarse con una «peligrosa irresponsabilidad», poniendo en peligro «la ya frágil recuperación económica».
Para las bolsas estadounidenses sería todavía peor. Según Credit Suisse, podrían perder el 30% de su valor en seis meses, un descalabro que contraería la economía en un 5% durante el mismo periodo, tanto como los casi dos años de la Gran Recesión.
Pero las posibilidades de un impago de la deuda son ínfimas, inferiores al 1%, según los expertos. La Casa Blanca ha comunicado a los inversores que está dispuesta a priorizarla sobre sus facturas domésticas, como el salario de los funcionarios o las pensiones.
Más probabilidades tiene que las agencias de calificación cumplan su amenaza de retirar a la deuda estadounidese la triple A, ya sea porque no hay acuerdo después del 2 de agosto o porque el plan aprobado de recorte del déficit se quede corto a su juicio.
Algunos sostienen que podría costarle al Tesoro 100.000 millones más al año, engordando el déficit y provocando el alza de los tipos de interés, cuyo precio depende del coste que paga el país por financiar su deuda. Otros en cambio ponen el ejemplo de Japón, el país más endeudado del planeta que, a pesar de ver como su calificación descendía a la doble A, paga menos por financiarse que EE UU o Alemania.
Wall Street ha vivido su peor semana del año, aunque lejos de lo ocurrido en septiembre del 2008, después de que el Congreso tumbara el plan de rescate financiero de Obama. Aquella noticia hundió a las bolsas, pero el descalabro forzó al Congreso a aprobar el rescate solo cuatro días más tarde. Quizás es lo que necesita ahora EEUU. Que los mercados le devuelvan el costoso favor que les hizo entonces el Congreso.
Secuelas de una eventual bancarrota en USA
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RobotFX
on lunes, 11 de julio de 2011
Etiquetas:
crisis americana,
Crisis financiera,
FMI,
Lagarde
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Lagarde advierte de las secuelas de un eventual cese de pagos en Estados Unidos. En una entrevista en el programa This Week de la cadena ABC.
Lagarde aseguró que el Fondo Monetario Internacional (FMI) está "preocupado" y expresó su confianza en que se alcance el acuerdo antes de la citada fecha límite.
De no lograrlo, y con una entrada en moratoria de pagos por primera vez en su historia, la mayor economía del mundo sufriría "un impacto enorme", que dispararía las tasas de interés y supondría "un golpe tremendo para las bolsas en todo el mundo, porque Estados Unidos es un factor muy importante para el resto de los países", dijo.
El anuncio del líder de la mayoría republicana en la Cámara Baja, John Boehner, de que se retiraba de las negociaciones sobre la deuda dejó anoche en el aire la reunión convocada para hoy por el presidente Barack Obama, un nuevo intento en la carrera contrarreloj por lograr un acuerdo que eleve el límite de la deuda más allá del autorizado, de 14,3 billones de dólares.
Lagarde, ex ministra francesa de Finanzas que tomó posesión de su cargo el pasado martes, consideró además que el problema del desempleo que también acecha a EE UU, con una tasa del 9,2%, "no es sólo un problema de ese país", sino "del mundo entero y ha sido exacerbado como resultado de la crisis". "Se ven estigmas prácticamente en todos los países, y aquellos que han conseguido salir de la crisis del desempleo, como por ejemplo, Alemania, se han concentrado mucho en el aprendizaje, en la formación profesional", dijo Lagarde, que la consideró "la mejor solución" para estabilizar los índices de paro.
Consultada sobre la situación en algunos países, entre ellos Grecia y España, la nueva titular del FMI estimó que lo vital es "ayudar a esos países y grupos de países a encontrar las soluciones para restaurar el equilibrio", porque "mires donde mires, se trata de un problema de desequilibrio, ya sea por demasiada deuda, o por demasiado déficit".
En el caso concreto de Grecia dijo que la respuesta está en la "implementación, implementación y más implementación" de las medidas negociadas por el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. "Grecia ha hecho muchísimas cosas en los últimos 18 meses. No hay muchos países que puedan recortar su déficit en un 5 por ciento de su PIB en tan poco tiempo", señaló Lagarde, quien animó a Atenas a "seguir en ese camino y hacer más cosas".
Por ello instó al Gobierno a "acelerar el proceso de las privatizaciones", un terreno en el que "apenas han empezado" a avanzar, y a "cerrar filas" en torno a las medidas negociadas por sus homólogos en la Eurozona, al tiempo que se asegura de que "todo el mundo está de acuerdo, también la oposición".
En cuanto a las "heridas" que ha dejado en el FMI la detención y acusación de su predecesor, Dominique Strauss-Khan, por supuesta agresión sexual, Lagarde reconoció que ha notado entre los empleados "una mezcla muy extraña de frustración, irritación, en ocasiones ira, y en otras una tristeza muy profunda".
A la ex ministra francesa, de 55 años, el FMI le ha pedido que ejerza su cargo bajo los principios éticos más estrictos, un cometido para el que ella cuenta con una sencilla regla personal que, asegura, es infalible. "Siempre pienso: ''¿Aprobaría mi madre este comportamiento? Y si no lo haría, entonces es que algo va mal", afirmó Lagarde.
Crisis europea similar a crisis latina de hace 30 años
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RobotFX
on domingo, 22 de mayo de 2011
Hace 20 años algunos paises de Latinoamerica como Mexico, Uruguay, Argentina y Brasil se encontraron presos de una deuda en dolares de la cual no eran capces de salir. Hoy en Europa, algunos paises se encuentran en circunstancias similares con deudas en euros que no está claro si podran asumir.
La Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional creyeron que evitarían la quiebra de la endeudadísima economía helena inyectándole 110.000 millones de euros. Y que de paso se despejarían todas las dudas sobre la solvencia de la periferia de la eurozona. Lo hicieron en mayo de 2010; un año más tarde nada parece haber cambiado. Irlanda y Portugal corrieron igual suerte, y Grecia ya se plantea la suspensión de pagos. Los economistas miran al pasado, comparan, y alertan de que la situación se parece demasiado a la «década perdida» por Iberoamérica.
La exportación de petróleo y las jugosas inversiones —a cambio de generosos intereses— de bancos y grandes compañías norteamericanas permitieron a los países de la región vivir años de bonanza durante la década de los 70. Pero el festín terminó y México, en agosto de 1982, reveló una deuda pública del 74,7% de su Producto Interior Bruto anunciando que ya no podía pagar a sus acreedores. Argentina, Brasil, Venezuela, Chile y Uruguay confesaron luego estar en igual situación.
Hoy, el nivel de endeudamiento de Grecia alcanza el 142,8% del PIB. Portugal llega al 93%, Irlanda al 96,2%, Bélgica al 96,8%, España al 60,1% y la deuda pública italiana roza el 120% de su PIB.
El Gobierno griego se esfuerza para que la historia no se repita. Atenas prepara otro recorte del gasto, nuevas medidas de recaudación fiscal y la privatización de empresas públicas para ahorrar 6.000 millones más y cumplir con los compromisos de saneamiento adquiridos con Bruselas y el FMI para su rescate.
Hace treinta años, el FMI también expidió su habitual receta a México y las demás naciones de la región en coma fiscal: préstamos —es decir, rescates— a cambio de más ajustes y más impuestos. Se aplicaron durante casi diez años pero no surtieron efecto. La región no sólo no levantaba cabeza sino que su situación empeoraba. No tuvieron más salida que la suspensión de pagos.
La troika (la UE, el FMI y el Banco Central Europeo) analizan ahora en Atenas si los planes griegos marchan como debieran. Todo indica que no. Según la oficina de estadística europea, Eurostat, el déficit público heleno fue en 2010 más elevado de lo previsto, al alcanzar el 10,5%, y la deuda pública escaló al 142,8%, la más elevada del Viejo Continente. La Comisión Europea y el FMI han dado un ultimátum a Grecia: o acelera y profundiza en ajustes y reformas o el país estará condenado a reestructurar su deuda. Esto es, a retrasar o incluso suspender el pago a sus acreedores. Como en Iberoamérica hace treinta años.
Cara y cruz de la moneda
«Son coincidencias», señala José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi España, quien explica que hay diferencias entre la situación de Grecia hoy y la de los países iberoamericanos entonces. «Pero hay un elemento que las hace totalmente comparables», apunta Rafael Pampillón, del IE Business School: Grecia, como México y sus vecinos en su día, tiene que afrontar su deuda en una moneda que no controla.
Iberoamérica se endeudó en dólares.
El precio de las deudas y los rescates de México, Argentina o Uruguay lo fijaba la Reserva Federal en Washington.
Grecia se maneja en euros; la moneda única es también su moneda nacional, pero es el Banco Central Europeo quien establece su valor. Y su presidente, Jean Claude Trichet, ya ha avisado de que su política monetaria no dependerá de la coyuntura particular de cada país.
Y si la divisa es en ambos casos la gran semejanza y traba, en el caso de Iberoamérica fue también la solución. Tras reestructurar sus deudas, los países iberoamericanos pudieron devaluar sus monedas nacionales y así recuperar competitividad y salir de la crisis con fuerza.
Grecia no cuenta con esa opción: no puede devaluar el euro por su cuenta. Por eso se dice que coquetea con salirse del euro.
Entonces, ¿la única salida posible es la suspensión de pagos? «La reestructuración es una consecuencia, es síntoma de que todas las medidas anteriores fallaron», dice Campuzano, quien cree que «Grecia tiene otras salidas, que son dolorosas y que son difíciles de asumir políticamente».
En otras palabras, una reducción del gasto aún mayor y nuevas subidas de impuestos. «Si no puedes devaluar la moneda, sólo puedes ganar competitividad, crecer y salir de la crisis rebajando costes», dice Pampillón, quien estima que Atenas tendría que reducir un 30% sus costes, incluidos los salarios. «Eso es insoportable», avisa.
La recuperación de Grecia se antoja desgarradora. Los economistas no descartan años de crecimiento económico débil o incluso de estancamiento. Con lo que eso conlleva: menos renta disponible, menos servicios sociales, menos consumo, más paro...
Pero ahora parece tarde. Grecia continúa sin dar señales de vida y los tímidos gestos de las autoridades apuntan a la suspensión de pagos. La incógnita para dirigentes y analistas es cómo saldría el país de esa operación. Al fin y al cabo, dice el sambenito, un economista es un experto que dirá mañana por qué las cosas que predijo ayer no han sucedido hoy.
Cambios para una Europa descontenta (III)
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RobotFX
on viernes, 20 de mayo de 2011
8 propuestas para una nueva Europa. En una serie de artículos (8 en total), vamos a presentar extractos del interesante y discutible contenido escrito por el profesor Eric Toussaint.
RobotFX en ningún modo comparte las opiniones y propuestas contenidos en estos articulos, simplemente debido a su interés en la coyuntura actual e impacto, los presenta para juicio de los lectores.
continuación...
PROPUESTA Nº3
Instaurar una verdadera justicia fiscal europea y una justa redistribución de la riqueza. Prohibir las transacciones con los paraísos judiciales y fiscales. Luchar contra el fraude fiscal masivo de las grandes empresas y de los más ricos
Desde 1980 no han dejado de bajar los impuestos directos sobre las rentas más elevadas y las grandes empresas. Así en la Unión Europea, de 2000 a 2008, las tasas superiores del impuesto sobre la renta y el impuesto de sociedades bajaron respectivamente 7 y 8,5 puntos. Esos cientos de miles de millones de euros de regalos fiscales se orientaron esencialmente hacia la especulación y la acumulación de riquezas por parte de los más ricos.
Hay que diseñar una reforma profunda de la fiscalidad con el objetivo de la justicia social [reducir al mismo tiempo las rentas y el patrimonio de los más ricos para aumentar los de la mayoría de la población] armonizándola en el plano europeo con el fin de impedir el dumping fiscal.
Se trata de aumentar los ingresos públicos, especialmente por medio del impuesto progresivo sobre la renta de las personas físicas más ricas [la tasa marginal sobre el tramo más elevado de renta debe llevarse al 90%
, el impuesto sobre el patrimonio a partir de cierto montante y el impuesto de sociedades. Este aumento de los ingresos debe ir parejo con una rápida rebaja del precio del acceso a los bienes y servicios de primera necesidad [alimentos básicos, agua, electricidad, calefacción, transporte público, material escolar...] especialmente por una reducción fuerte y concreta del IVA de dichos bienes y servicios vitales. Se trata también de adoptar una política fiscal que favorezca la protección del medio ambiente gravando de forma disuasiva a las industrias contaminantes.
La Unión Europea debe adoptar una tasa sobre las transacciones financieras, especialmente sobre los mercados de intercambios, con el fin de aumentar los ingresos de los poderes públicos.
Los diferentes G20, a pesar de sus declaraciones de intenciones, en realidad se han negado a atacar a los paraísos judiciales y fiscales. Una medida sencilla para luchar contra los paraísos fiscales [que todos los años hacen perder a los países del norte, y también a los del sur, recursos vitales para el desarrollo de las poblaciones], consiste para un Parlamento en prohibir a todas las personas físicas y a todas las empresas presentes en su territorio realizar cualquier transacción que pase por los paraísos fiscales, bajo pena de una multa de un importe equivalente. Además hay que erradicar esos agujeros negros de las finanzas, de tráficos criminales, de corrupción y de delincuencia de cuello blanco.
El fraude fiscal priva a la colectividad de medios considerables y actúa contra el empleo. Los medios públicos consecuentes deben ponerse al servicio del ministerio de finanzas para luchar eficazmente contra ese fraude. Los resultados deben hacerse públicos y sancionar severamente a los culpables.
_____________________________
Fuente: Éric TOUSSAINT, doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Liège -Bélgica- y de la Universidad Paris VIII - Francia-, Maître de conférences en la Universidad de Liège (Bélgica), presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo - Bélgica, miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial y de la Comisión Presidencial de Auditoría Integral de la Deuda (CAIC) de Ecuador, miembro del Consejo Científico de ATTAC France. Autor de La Crisis global; Una mirada al retrovisor. El neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad; Banco del sur y Nueva crisis internacional. Co-autor con Damien Millet de 60 preguntas/ 60 Respuestas sobre la deuda, el Fmi y el Banco Mundial.
RobotFX en ningún modo comparte las opiniones y propuestas contenidos en estos articulos, simplemente debido a su interés en la coyuntura actual e impacto, los presenta para juicio de los lectores.
continuación...
PROPUESTA Nº3
Instaurar una verdadera justicia fiscal europea y una justa redistribución de la riqueza. Prohibir las transacciones con los paraísos judiciales y fiscales. Luchar contra el fraude fiscal masivo de las grandes empresas y de los más ricos
Desde 1980 no han dejado de bajar los impuestos directos sobre las rentas más elevadas y las grandes empresas. Así en la Unión Europea, de 2000 a 2008, las tasas superiores del impuesto sobre la renta y el impuesto de sociedades bajaron respectivamente 7 y 8,5 puntos. Esos cientos de miles de millones de euros de regalos fiscales se orientaron esencialmente hacia la especulación y la acumulación de riquezas por parte de los más ricos.
Hay que diseñar una reforma profunda de la fiscalidad con el objetivo de la justicia social [reducir al mismo tiempo las rentas y el patrimonio de los más ricos para aumentar los de la mayoría de la población] armonizándola en el plano europeo con el fin de impedir el dumping fiscal.
Se trata de aumentar los ingresos públicos, especialmente por medio del impuesto progresivo sobre la renta de las personas físicas más ricas [la tasa marginal sobre el tramo más elevado de renta debe llevarse al 90%
, el impuesto sobre el patrimonio a partir de cierto montante y el impuesto de sociedades. Este aumento de los ingresos debe ir parejo con una rápida rebaja del precio del acceso a los bienes y servicios de primera necesidad [alimentos básicos, agua, electricidad, calefacción, transporte público, material escolar...] especialmente por una reducción fuerte y concreta del IVA de dichos bienes y servicios vitales. Se trata también de adoptar una política fiscal que favorezca la protección del medio ambiente gravando de forma disuasiva a las industrias contaminantes.
La Unión Europea debe adoptar una tasa sobre las transacciones financieras, especialmente sobre los mercados de intercambios, con el fin de aumentar los ingresos de los poderes públicos.
Los diferentes G20, a pesar de sus declaraciones de intenciones, en realidad se han negado a atacar a los paraísos judiciales y fiscales. Una medida sencilla para luchar contra los paraísos fiscales [que todos los años hacen perder a los países del norte, y también a los del sur, recursos vitales para el desarrollo de las poblaciones], consiste para un Parlamento en prohibir a todas las personas físicas y a todas las empresas presentes en su territorio realizar cualquier transacción que pase por los paraísos fiscales, bajo pena de una multa de un importe equivalente. Además hay que erradicar esos agujeros negros de las finanzas, de tráficos criminales, de corrupción y de delincuencia de cuello blanco.
El fraude fiscal priva a la colectividad de medios considerables y actúa contra el empleo. Los medios públicos consecuentes deben ponerse al servicio del ministerio de finanzas para luchar eficazmente contra ese fraude. Los resultados deben hacerse públicos y sancionar severamente a los culpables.
Ir a Cambios para una Europa descontenta (II)
Ir a Cambios para una Europa descontenta (IV)
Ir a Cambios para una Europa descontenta (IV)
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Fuente: Éric TOUSSAINT, doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Liège -Bélgica- y de la Universidad Paris VIII - Francia-, Maître de conférences en la Universidad de Liège (Bélgica), presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo - Bélgica, miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial y de la Comisión Presidencial de Auditoría Integral de la Deuda (CAIC) de Ecuador, miembro del Consejo Científico de ATTAC France. Autor de La Crisis global; Una mirada al retrovisor. El neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad; Banco del sur y Nueva crisis internacional. Co-autor con Damien Millet de 60 preguntas/ 60 Respuestas sobre la deuda, el Fmi y el Banco Mundial.
Cambios para una Europa descontenta (II)
Publicado por
RobotFX
on miércoles, 18 de mayo de 2011
8 propuestas para una nueva Europa. En una serie de artículos (8 en total), vamos a presentar extractos del interesante y discutible contenido escrito por el profesor Eric Toussaint.
RobotFX en ningún modo comparte las opiniones y propuestas contenidos en estos articulos, simplemente debido a su interés en la coyuntura actual e impacto, los presenta para juicio de los lectores.
continuación...
PROPUESTA Nº2
Detener los planes de austeridad, son injustos y profundizan la crisis
De acuerdo con las exigencias del FMI, los gobiernos de los países europeos han optado por imponer a sus pueblos políticas de estricta austeridad, con claros recortes en el gasto público: jubilaciones en la función pública, congelación e incluso rebaja de los salarios de los funcionarios, reducción del acceso a algunos servicios públicos vitales y de protección social, retraso de la edad de jubilación.
A la inversa las empresas públicas reclaman -y obtienen- un aumento de sus tarifas mientras que el coste del acceso a la sanidad y la educación también se revisa al alza.
Crece el recurso a la subida de impuestos indirectos particularmente injustos, en especial el IVA.
Las empresas públicas del sector competente se privatizan masivamente.
Las políticas de austeridad que se ponen en práctica se están empujando a un nivel nunca visto desde la Segunda Guerra Mundial.
De esta forma los efectos de la crisis se duplican por los presuntos remedios que se dirigen sobre todo a proteger los intereses de los propietarios de capitales. En resumen, ¡los banqueros beben, los pueblos pagan!
Pero los pueblos cada vez toleran menos la injusticia de esas reformas caracterizadas por una amplia regresión social. En términos relativos son los trabajadores, los parados y las familias más modestas quienes más tienen que contribuir para que los Estados continúen engordando a los acreedores.
Y entre las poblaciones más afectadas las mujeres ocupan el primer puesto, ya que la actual organización de la economía y la sociedad patriarcal hace que caigan sobre ellas los desastrosos efectos de la precariedad, del trabajo parcial y mal pagado.
Afectadas directamente por la degradación de los servicios sociales públicos, ellas pagan un precio muy alto. La lucha para imponer otra lógica es indisociable de la lucha por el respeto total de los derechos de las mujeres.
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Fuente: Éric TOUSSAINT, doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Liège -Bélgica- y de la Universidad Paris VIII - Francia-, Maître de conférences en la Universidad de Liège (Bélgica), presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo - Bélgica, miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial y de la Comisión Presidencial de Auditoría Integral de la Deuda (CAIC) de Ecuador, miembro del Consejo Científico de ATTAC France. Autor de La Crisis global; Una mirada al retrovisor. El neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad; Banco del sur y Nueva crisis internacional. Co-autor con Damien Millet de 60 preguntas/ 60 Respuestas sobre la deuda, el Fmi y el Banco Mundial.
RobotFX en ningún modo comparte las opiniones y propuestas contenidos en estos articulos, simplemente debido a su interés en la coyuntura actual e impacto, los presenta para juicio de los lectores.
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PROPUESTA Nº2
Detener los planes de austeridad, son injustos y profundizan la crisis
De acuerdo con las exigencias del FMI, los gobiernos de los países europeos han optado por imponer a sus pueblos políticas de estricta austeridad, con claros recortes en el gasto público: jubilaciones en la función pública, congelación e incluso rebaja de los salarios de los funcionarios, reducción del acceso a algunos servicios públicos vitales y de protección social, retraso de la edad de jubilación.
A la inversa las empresas públicas reclaman -y obtienen- un aumento de sus tarifas mientras que el coste del acceso a la sanidad y la educación también se revisa al alza.
Crece el recurso a la subida de impuestos indirectos particularmente injustos, en especial el IVA.
Las empresas públicas del sector competente se privatizan masivamente.
Las políticas de austeridad que se ponen en práctica se están empujando a un nivel nunca visto desde la Segunda Guerra Mundial.
De esta forma los efectos de la crisis se duplican por los presuntos remedios que se dirigen sobre todo a proteger los intereses de los propietarios de capitales. En resumen, ¡los banqueros beben, los pueblos pagan!
Pero los pueblos cada vez toleran menos la injusticia de esas reformas caracterizadas por una amplia regresión social. En términos relativos son los trabajadores, los parados y las familias más modestas quienes más tienen que contribuir para que los Estados continúen engordando a los acreedores.
Y entre las poblaciones más afectadas las mujeres ocupan el primer puesto, ya que la actual organización de la economía y la sociedad patriarcal hace que caigan sobre ellas los desastrosos efectos de la precariedad, del trabajo parcial y mal pagado.
Afectadas directamente por la degradación de los servicios sociales públicos, ellas pagan un precio muy alto. La lucha para imponer otra lógica es indisociable de la lucha por el respeto total de los derechos de las mujeres.
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Fuente: Éric TOUSSAINT, doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Liège -Bélgica- y de la Universidad Paris VIII - Francia-, Maître de conférences en la Universidad de Liège (Bélgica), presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo - Bélgica, miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial y de la Comisión Presidencial de Auditoría Integral de la Deuda (CAIC) de Ecuador, miembro del Consejo Científico de ATTAC France. Autor de La Crisis global; Una mirada al retrovisor. El neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad; Banco del sur y Nueva crisis internacional. Co-autor con Damien Millet de 60 preguntas/ 60 Respuestas sobre la deuda, el Fmi y el Banco Mundial.
Cambios para una Europa descontenta (I)
Publicado por
RobotFX
on martes, 17 de mayo de 2011
8 propuestas para una nueva Europa. En una serie de artículos (8 en total), vamos a presentar extractos del interesante y discutible contenido escrito por el profesor Eric Toussaint.
RobotFX en ningún modo comparte las opiniones y propuestas contenidos en estos articulos, simplemente debido a su interés en la coyuntura actual e impacto, los presenta para juicio de los lectores.
La crisis sacude a la Unión Europea hasta los cimientos. Para varios países la soga de la deuda pública se cierra sobre ellos y están asfixiados por los mercados financieros. Con la complicidad activa de los gobiernos, de la Comisión Europea, del Banco Central Europeo y del FMI, las instituciones financieras responsables de la crisis se enriquecen y especulan sobre las deudas de los Estados. La patronal aprovecha la situación para lanzar una ofensiva brutal contra una serie de derechos económicos y sociales de la mayoría de la población.
La reducción del déficit público no debe hacerse reduciendo los gastos sociales públicos, sino luchando contra el gran fraude fiscal y gravando más el capital, las transacciones financieras, el patrimonio y las rentas de los más ricos. Para reducir el déficit, también es necesario reducir drásticamente los gastos de armamento, así como otros gastos socialmente inútiles y peligrosos para el medio ambiente.
En cambio es fundamental aumentar los gastos sociales, especialmente para amortiguar los efectos de la depresión económica. Pero más allá hay que considerar esta crisis como una posibilidad de romper con la lógica capitalista y realizar un cambio radical de sociedad. La nueva lógica que hay que construir deberá romper con el productivismo, incluir la cuestión ecológica, erradicar las diversas formas de opresión [racial, patriarcal, etc.] y promover los bienes comunes.
Para eso es necesario construir un frente anticrisis, tanto a escala europea como localmente, con el fin de agrupar las energías para crear una relación de fuerza favorable a la puesta en práctica de soluciones radicales centradas en la justicia social y climática.
Desde agosto de 2010 el CADTM ha formulado ocho propuestas relativas a la actual crisis europea. El elemento central es la necesidad de proceder a la anulación de la parte ilegitima de la deuda pública. Para ello, el CADTM recomienda la realización de una auditoría de la deuda pública efectuada bajo control ciudadano.
En determinadas circunstancias dicha auditoría deberá combinarse con la suspensión unilateral y soberana del reembolso de la deuda pública. El objetivo de la auditoría es llegar a la anulación/repudio de la parte ilegal de la deuda pública y a una fuerte reducción del resto de la deuda.
La reducción drástica de la deuda pública es una condición necesaria pero insuficiente para sacar a los países de la Unión Europea de la crisis. Hay que completarla con toda una serie de medidas de gran amplitud en diferentes ámbitos.
PROPUESTA Nº1.
Realizar una auditoría de la deuda pública con el fin de anular la parte ilegitima
Una parte importante de la deuda pública de los Estados de la Unión Europea es ilegitima porque es el resultado de una política deliberada de gobiernos que decidieron privilegiar sistemáticamente a una clase social, la clase capitalista, y a otros sectores favorecidos, en detrimento del resto de la sociedad.
La rebaja de impuestos sobre las rentas altas de las personas físicas, sobre sus patrimonios y sobre los beneficios de las empresas privadas, han llevado a los poderes públicos a incrementar la deuda pública con el fin de cubrir el agujero producido por esa rebaja. Así, dichos poderes públicos han aumentado fuertemente la carga impositiva sobre los hogares modestos que constituyen la mayoría de la población. A eso hay que añadir, desde 2007-2008, el rescate de las instituciones financieras privadas, responsables de la crisis, que ha costado muy caro a las finanzas públicas y ha hecho estallar la deuda pública.
La disminución de los ingresos provocada por la crisis que han causado las instituciones financieras privadas, una vez más se ha tenido que cubrir con préstamos masivos. Ese marco general señala claramente la ilegitimidad de una parte importante de las deudas públicas.
A eso se añade, en cierto número de países sometidos al chantaje de los mercados financieros, otras fuentes evidentes de ilegitimidad.
Las nuevas deudas contraídas a partir de 2008 se han asumido en un contexto en el que los banqueros [y otras instituciones financieras privadas] utilizan el dinero conseguido de los bancos centrales a tipos de interés bajos para especular y obligar a los poderes públicos a aumentar las remuneraciones que éstos tienen que reembolsar.
Además en países como Grecia, Hungría, Letonia, Rumania o Irlanda, los préstamos concedidos por el FMI se han combinado con condiciones que constituyen una violación de los derechos económicos y sociales de las poblaciones. Con el agravante de que esas condiciones, una vez más, favorecen a los banqueros y a las demás instituciones financieras. También por estas razones son ilegitimas.
Finalmente, en algunos casos se ha hecho burla de la voluntad popular: por ejemplo, mientras que en febrero de 2011 una amplia mayoría de los irlandeses votó contra los partidos que hicieron regalos a los bancos y aceptaron las condiciones impuestas por la Comisión Europea y el FMI, la nueva coalición gubernamental continúa grosso modo la misma política que sus predecesores.
Más generalmente, en algunos países se asiste a la marginación del poder legislativo en beneficio de una política de hechos consumados impuesta por el poder ejecutivo que pasa los acuerdos con la Comisión Europea y el FMI. A continuación el poder ejecutivo presenta al Parlamento ese acuerdo «lo tomas o lo dejas», que llega incluso a organizar un debate sin votación en asuntos de primer orden. La tendencia del poder ejecutivo a transformar el órgano legislativo en una oficina de registro se refuerza.
En ese inquietante contexto, sabiendo que antes o después una serie de Estados se enfrentará al riesgo concreto de la imposibilidad de pagar por falta de liquidez y que el reembolso de una deuda ilegitima es inaceptable por principios, conviene pronunciarse claramente por la anulación de las deudas ilegitimas. Anulación cuyo coste debe recaer sobre los culpables de la crisis, a saber, las instituciones financieras privadas.
Para los países como Grecia, Irlanda, Portugal o los países de Europa del Este [y los de fuera de la Unión Europea, como Islandia], es decir, los países que están sometidos al chantaje de los especuladores, del FMI y de otros organismos como la Comisión Europea, conviene recurrir a una moratoria unilateral del reembolso de la deuda pública.
Esta propuesta se hace popular en los países más afectados por la crisis. A finales de noviembre de 2010 en Dublín, en una encuesta de opinión realizada por teléfono a cerca de 500 personas, el 57% de los irlandeses preguntados se pronunció a favor de la suspensión del pago de la deuda [«default» en inglés] más que por la ayuda de emergencia del FMI y Bruselas. «Default ! say the people» [el pueblo por la suspensión del pago] titulaba el Sunday Independent, principal diario de la isla.
Según el CADTM, ese tipo de moratoria unilateral debe unirse a la realización de una auditoría de los préstamos públicos [con participación ciudadana]. La auditoría debe permitir que se aporten al gobierno y a la opinión pública las pruebas y los argumentos necesarios para la anulación/repudio de la parte de la deuda identificada como ilegitima. El derecho internacional y el derecho interno de los países ofrecen una base legal para ese tipo de acción soberana unilateral de anulación/repudio.
A los países que recurran a la suspensión del pago, con la experiencia sobre la cuestión de la deuda de los países del sur, el CADTM pone en guardia con respecto a una medida insuficiente, una simple suspensión del reembolso de la deuda, que puede revelarse contraproducente. Hay que hacer la moratoria sin añadido de intereses de demora sobre las sumas no reembolsadas.
En otros países como Francia, Gran Bretaña o Alemania, no es imperativo decretar una moratoria unilateral durante la realización de la auditoría. Pero también debe llevarse a cabo allí con el fin de determinar la amplitud de la anulación/repudio a la que habrá que proceder. En caso de deterioro de la coyuntura internacional la suspensión del pago pueden llegar a ser necesaria incluso para los países que se creen a salvo del chantaje de los prestamistas privados.
La participación ciudadana es la condición imperativa para garantizar la objetividad y la transparencia de la auditoría. Esta comisión de auditoría deberá estar compuesta especialmente por los diferentes órganos del Estado afectados, así como por auditores expertos de las finanzas públicas, economistas, juristas, constitucionalistas, representantes de los movimientos sociales… y permitirá determinar las distintas responsabilidades en el proceso de endeudamiento y exigir que los responsables, tanto nacionales como internacionales, rindan cuentas a la justicia. En caso de hostilidad de un gobierno con respecto a la auditoría, será necesario constituir una comisión ciudadana de auditoría sin participación gubernamental.
En cualquier caso es legítimo que las instituciones privadas y las personas físicas de altas rentas que poseen los títulos de esas deudas asuman el coste de la anulación de deudas soberanas ilegitimas, ya que son ampliamente responsables de la crisis de la cual, por añadidura, se beneficiaron largamente.
El hecho de que deban asumir el coste de la anulación no es más que una justa vuelta hacia una mayor justicia social. Es importante elaborar un registro de los propietarios de títulos con el fin de indemnizar a los ciudadanos y ciudadanas con rentas bajas y medias que haya entre ellos.
Si la auditoría demuestra la existencia de delitos relacionados con el endeudamiento ilegal, hay que condenar firmemente a sus autores a pagar las reparaciones y no permitir que se libren de las penas de cárcel en función de la gravedad de sus actos. Hay que exigir justicia contra las autoridades que pusieron en marcha los préstamos ilegales.
En cuanto a las deudas que no están afectadas de ilegitimidad, convendría imponer un esfuerzo a los acreedores en términos de reducción del stock y de los tipos de interés, así como una ampliación del período de reembolso.
También seria conveniente efectuar una discriminación positiva a favor de los pequeños propietarios de títulos de la deuda pública que convendría reembolsar normalmente. Por otra parte, el montante de la parte del presupuesto del Estado destinado al reembolso de la deuda deberá limitarse en función de la situación de la economía, de la capacidad de reembolso de los poderes públicos y del carácter irreducible de los gastos sociales.
Hay que inspirarse en lo que se hizo con Alemania tras la Segunda Guerra Mundial. El Acuerdo de Londres de 1953 sobre la deuda alemana, que consistía, en particular, en reducir el 62% del stock de la deuda, estipulaba que la relación entre el servicio de la deuda y los ingresos de las exportaciones no debía sobrepasar el 5%. Se podría definir una ratio de este tipo: la suma asignada al reembolso de la deuda no puede exceder el 5% de los ingresos del Estado.
También hay que adoptar un marco legal para evitar que se repita la crisis que comenzó en 2007-2008: prohibición de socializar las deudas privadas, obligación de organizar una auditoría permanente de la política de endeudamiento público con participación ciudadana, imprescriptibilidad de los delitos relacionados con el endeudamiento ilegal, nulidad de las deudas ilegales…
Ir a cambios para una Europa descontenta (II)
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Fuente: Éric TOUSSAINT, doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Liège -Bélgica- y de la Universidad Paris VIII - Francia-, Maître de conférences en la Universidad de Liège (Bélgica), presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo - Bélgica, miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial y de la Comisión Presidencial de Auditoría Integral de la Deuda (CAIC) de Ecuador, miembro del Consejo Científico de ATTAC France. Autor de La Crisis global; Una mirada al retrovisor. El neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad; Banco del sur y Nueva crisis internacional. Co-autor con Damien Millet de 60 preguntas/ 60 Respuestas sobre la deuda, el Fmi y el Banco Mundial.
RobotFX en ningún modo comparte las opiniones y propuestas contenidos en estos articulos, simplemente debido a su interés en la coyuntura actual e impacto, los presenta para juicio de los lectores.
La crisis sacude a la Unión Europea hasta los cimientos. Para varios países la soga de la deuda pública se cierra sobre ellos y están asfixiados por los mercados financieros. Con la complicidad activa de los gobiernos, de la Comisión Europea, del Banco Central Europeo y del FMI, las instituciones financieras responsables de la crisis se enriquecen y especulan sobre las deudas de los Estados. La patronal aprovecha la situación para lanzar una ofensiva brutal contra una serie de derechos económicos y sociales de la mayoría de la población.
La reducción del déficit público no debe hacerse reduciendo los gastos sociales públicos, sino luchando contra el gran fraude fiscal y gravando más el capital, las transacciones financieras, el patrimonio y las rentas de los más ricos. Para reducir el déficit, también es necesario reducir drásticamente los gastos de armamento, así como otros gastos socialmente inútiles y peligrosos para el medio ambiente.
En cambio es fundamental aumentar los gastos sociales, especialmente para amortiguar los efectos de la depresión económica. Pero más allá hay que considerar esta crisis como una posibilidad de romper con la lógica capitalista y realizar un cambio radical de sociedad. La nueva lógica que hay que construir deberá romper con el productivismo, incluir la cuestión ecológica, erradicar las diversas formas de opresión [racial, patriarcal, etc.] y promover los bienes comunes.
Para eso es necesario construir un frente anticrisis, tanto a escala europea como localmente, con el fin de agrupar las energías para crear una relación de fuerza favorable a la puesta en práctica de soluciones radicales centradas en la justicia social y climática.
Desde agosto de 2010 el CADTM ha formulado ocho propuestas relativas a la actual crisis europea. El elemento central es la necesidad de proceder a la anulación de la parte ilegitima de la deuda pública. Para ello, el CADTM recomienda la realización de una auditoría de la deuda pública efectuada bajo control ciudadano.
En determinadas circunstancias dicha auditoría deberá combinarse con la suspensión unilateral y soberana del reembolso de la deuda pública. El objetivo de la auditoría es llegar a la anulación/repudio de la parte ilegal de la deuda pública y a una fuerte reducción del resto de la deuda.
La reducción drástica de la deuda pública es una condición necesaria pero insuficiente para sacar a los países de la Unión Europea de la crisis. Hay que completarla con toda una serie de medidas de gran amplitud en diferentes ámbitos.
PROPUESTA Nº1.
Realizar una auditoría de la deuda pública con el fin de anular la parte ilegitima
Una parte importante de la deuda pública de los Estados de la Unión Europea es ilegitima porque es el resultado de una política deliberada de gobiernos que decidieron privilegiar sistemáticamente a una clase social, la clase capitalista, y a otros sectores favorecidos, en detrimento del resto de la sociedad.
La rebaja de impuestos sobre las rentas altas de las personas físicas, sobre sus patrimonios y sobre los beneficios de las empresas privadas, han llevado a los poderes públicos a incrementar la deuda pública con el fin de cubrir el agujero producido por esa rebaja. Así, dichos poderes públicos han aumentado fuertemente la carga impositiva sobre los hogares modestos que constituyen la mayoría de la población. A eso hay que añadir, desde 2007-2008, el rescate de las instituciones financieras privadas, responsables de la crisis, que ha costado muy caro a las finanzas públicas y ha hecho estallar la deuda pública.
La disminución de los ingresos provocada por la crisis que han causado las instituciones financieras privadas, una vez más se ha tenido que cubrir con préstamos masivos. Ese marco general señala claramente la ilegitimidad de una parte importante de las deudas públicas.
A eso se añade, en cierto número de países sometidos al chantaje de los mercados financieros, otras fuentes evidentes de ilegitimidad.
Las nuevas deudas contraídas a partir de 2008 se han asumido en un contexto en el que los banqueros [y otras instituciones financieras privadas] utilizan el dinero conseguido de los bancos centrales a tipos de interés bajos para especular y obligar a los poderes públicos a aumentar las remuneraciones que éstos tienen que reembolsar.
Además en países como Grecia, Hungría, Letonia, Rumania o Irlanda, los préstamos concedidos por el FMI se han combinado con condiciones que constituyen una violación de los derechos económicos y sociales de las poblaciones. Con el agravante de que esas condiciones, una vez más, favorecen a los banqueros y a las demás instituciones financieras. También por estas razones son ilegitimas.
Finalmente, en algunos casos se ha hecho burla de la voluntad popular: por ejemplo, mientras que en febrero de 2011 una amplia mayoría de los irlandeses votó contra los partidos que hicieron regalos a los bancos y aceptaron las condiciones impuestas por la Comisión Europea y el FMI, la nueva coalición gubernamental continúa grosso modo la misma política que sus predecesores.
Más generalmente, en algunos países se asiste a la marginación del poder legislativo en beneficio de una política de hechos consumados impuesta por el poder ejecutivo que pasa los acuerdos con la Comisión Europea y el FMI. A continuación el poder ejecutivo presenta al Parlamento ese acuerdo «lo tomas o lo dejas», que llega incluso a organizar un debate sin votación en asuntos de primer orden. La tendencia del poder ejecutivo a transformar el órgano legislativo en una oficina de registro se refuerza.
En ese inquietante contexto, sabiendo que antes o después una serie de Estados se enfrentará al riesgo concreto de la imposibilidad de pagar por falta de liquidez y que el reembolso de una deuda ilegitima es inaceptable por principios, conviene pronunciarse claramente por la anulación de las deudas ilegitimas. Anulación cuyo coste debe recaer sobre los culpables de la crisis, a saber, las instituciones financieras privadas.
Para los países como Grecia, Irlanda, Portugal o los países de Europa del Este [y los de fuera de la Unión Europea, como Islandia], es decir, los países que están sometidos al chantaje de los especuladores, del FMI y de otros organismos como la Comisión Europea, conviene recurrir a una moratoria unilateral del reembolso de la deuda pública.
Esta propuesta se hace popular en los países más afectados por la crisis. A finales de noviembre de 2010 en Dublín, en una encuesta de opinión realizada por teléfono a cerca de 500 personas, el 57% de los irlandeses preguntados se pronunció a favor de la suspensión del pago de la deuda [«default» en inglés] más que por la ayuda de emergencia del FMI y Bruselas. «Default ! say the people» [el pueblo por la suspensión del pago] titulaba el Sunday Independent, principal diario de la isla.
Según el CADTM, ese tipo de moratoria unilateral debe unirse a la realización de una auditoría de los préstamos públicos [con participación ciudadana]. La auditoría debe permitir que se aporten al gobierno y a la opinión pública las pruebas y los argumentos necesarios para la anulación/repudio de la parte de la deuda identificada como ilegitima. El derecho internacional y el derecho interno de los países ofrecen una base legal para ese tipo de acción soberana unilateral de anulación/repudio.
A los países que recurran a la suspensión del pago, con la experiencia sobre la cuestión de la deuda de los países del sur, el CADTM pone en guardia con respecto a una medida insuficiente, una simple suspensión del reembolso de la deuda, que puede revelarse contraproducente. Hay que hacer la moratoria sin añadido de intereses de demora sobre las sumas no reembolsadas.
En otros países como Francia, Gran Bretaña o Alemania, no es imperativo decretar una moratoria unilateral durante la realización de la auditoría. Pero también debe llevarse a cabo allí con el fin de determinar la amplitud de la anulación/repudio a la que habrá que proceder. En caso de deterioro de la coyuntura internacional la suspensión del pago pueden llegar a ser necesaria incluso para los países que se creen a salvo del chantaje de los prestamistas privados.
La participación ciudadana es la condición imperativa para garantizar la objetividad y la transparencia de la auditoría. Esta comisión de auditoría deberá estar compuesta especialmente por los diferentes órganos del Estado afectados, así como por auditores expertos de las finanzas públicas, economistas, juristas, constitucionalistas, representantes de los movimientos sociales… y permitirá determinar las distintas responsabilidades en el proceso de endeudamiento y exigir que los responsables, tanto nacionales como internacionales, rindan cuentas a la justicia. En caso de hostilidad de un gobierno con respecto a la auditoría, será necesario constituir una comisión ciudadana de auditoría sin participación gubernamental.
En cualquier caso es legítimo que las instituciones privadas y las personas físicas de altas rentas que poseen los títulos de esas deudas asuman el coste de la anulación de deudas soberanas ilegitimas, ya que son ampliamente responsables de la crisis de la cual, por añadidura, se beneficiaron largamente.
El hecho de que deban asumir el coste de la anulación no es más que una justa vuelta hacia una mayor justicia social. Es importante elaborar un registro de los propietarios de títulos con el fin de indemnizar a los ciudadanos y ciudadanas con rentas bajas y medias que haya entre ellos.
Si la auditoría demuestra la existencia de delitos relacionados con el endeudamiento ilegal, hay que condenar firmemente a sus autores a pagar las reparaciones y no permitir que se libren de las penas de cárcel en función de la gravedad de sus actos. Hay que exigir justicia contra las autoridades que pusieron en marcha los préstamos ilegales.
En cuanto a las deudas que no están afectadas de ilegitimidad, convendría imponer un esfuerzo a los acreedores en términos de reducción del stock y de los tipos de interés, así como una ampliación del período de reembolso.
También seria conveniente efectuar una discriminación positiva a favor de los pequeños propietarios de títulos de la deuda pública que convendría reembolsar normalmente. Por otra parte, el montante de la parte del presupuesto del Estado destinado al reembolso de la deuda deberá limitarse en función de la situación de la economía, de la capacidad de reembolso de los poderes públicos y del carácter irreducible de los gastos sociales.
Hay que inspirarse en lo que se hizo con Alemania tras la Segunda Guerra Mundial. El Acuerdo de Londres de 1953 sobre la deuda alemana, que consistía, en particular, en reducir el 62% del stock de la deuda, estipulaba que la relación entre el servicio de la deuda y los ingresos de las exportaciones no debía sobrepasar el 5%. Se podría definir una ratio de este tipo: la suma asignada al reembolso de la deuda no puede exceder el 5% de los ingresos del Estado.
También hay que adoptar un marco legal para evitar que se repita la crisis que comenzó en 2007-2008: prohibición de socializar las deudas privadas, obligación de organizar una auditoría permanente de la política de endeudamiento público con participación ciudadana, imprescriptibilidad de los delitos relacionados con el endeudamiento ilegal, nulidad de las deudas ilegales…
Ir a cambios para una Europa descontenta (II)
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Fuente: Éric TOUSSAINT, doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Liège -Bélgica- y de la Universidad Paris VIII - Francia-, Maître de conférences en la Universidad de Liège (Bélgica), presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo - Bélgica, miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial y de la Comisión Presidencial de Auditoría Integral de la Deuda (CAIC) de Ecuador, miembro del Consejo Científico de ATTAC France. Autor de La Crisis global; Una mirada al retrovisor. El neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad; Banco del sur y Nueva crisis internacional. Co-autor con Damien Millet de 60 preguntas/ 60 Respuestas sobre la deuda, el Fmi y el Banco Mundial.
