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Grecia. La hoja de ruta del rescate


Ayer fue un día clave para Grecia. O quizá, ¿deberíamos decir para toda Europa y el EUR?
Papandreu fue confirmado por el parlamento griego y por tanto su gobierno en mayoría, tiene campo libre para implementar las reformas impuestas desde Europa como condición para entregarle el dinero que necesita.

¿Y ahora qué?...pues aquí tenemos el calendario de los siguientes eventos que sucederán en la solución del problema de Grecia en las próximas semanas:

I. La visita de la 'troika':
Ayer llegó a Atenas una delegación de la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, que tiene previstas reuniones a lo largo de hoy con el nuevo ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, para analizar los posibles cambios en el paquete de austeridad.

II. Comisión del Gobierno:
Papandréu ha convocado para hoy a la comisión del Gobierno, donde prevé debatir la estrategia a seguir en la próxima cumbre comunitaria el jueves y viernes de esta semana en Bruselas.

III. Luz verde de los ministros:
El consejo de ministros deberá dar esta tarde su visto bueno a la ley marco del programa de austeridad, que prevé nuevos recortes salariales y de pensiones, eliminar hasta 150.000 puestos de trabajo en la administración pública y la privatización de bienes públicos por unos 50.000 millones de euros de aquí al año 2015.

El objetivo es reunir 28.300 millones de euros hasta 2015, de los cuales corresponden 6.500 millones de euros para este año, informa Efe. Según el periódico ateniense "Ta Nea", los profesionales autónomos que declaren ingresos inferiores a los 12.000 euros anuales deberán pagar un impuesto solidario de 300 euros al año.

Los nuevos planes de Venizelos también prevén que los funcionarios se libren de un gran recorte de sus sueldos al igual que los propietarios de propiedad inmobiliaria. Eso sí, unos 150.000 funcionarios deberán abandonar el sector público en los próximos cuatro años, mientras que de cada diez bajas sólo se reemplazará una.

Por otra parte, se impondrán nuevos impuestos a las viviendas valoradas por encima de los 200.000 euros, frente a los 400.000 euros hasta ahora, mientras que habrá tasas sobre bienes como autos de lujos, mansiones, yates y piscinas. Además de estas medidas, el Gobierno pretende privatizar activos del Estado por un valor de unos 50.000 millones de euros, informa Efe.

IV. Consejo Europeo, el 23 y 24:
Los líderes se reúnen mañana y pasado en Bruselas y, aunque en el orden del día prevén tratar asuntos como las migraciones, la adhesión de Croacia, entre otros, tratarán la coyuntura helena.

V. Nuevo plan de austeridad:
El Gobierno heleno tiene previsto votar en el Parlamento el próximo 28 de junio el nuevo plan de austeridad. La 'troika ' ha solicitado al país que adelante las privatizaciones que tiene pendientes, entre otras medidas.

VI. 3 de julio, día clave para evitar el 'default':
El Eurogrupo no consiguió el domingo pasado un acuerdo para el desembolso del quinto tramo de la ayuda a Grecia de su primer plan de rescate (que se aprobó hace un año entre la UE, el FMI y el BCE). Los ministros de Finanzas de la zona euro condicionaron estos 12.000 millones al nuevo plan de ajuste y decidieron reunirse el próximo 3 de julio de forma extraordinaria para dar el visto bueno a esa línea de crédito.

VII. El segundo plan de rescate:
Cuando todavía no se ha cerrado el quinto tramo del primer plan de rescate heleno (aprobado hace un año), ya se está negociando el segundo paquete de ayuda. Se prevé que se sitúe en torno a los 105.000 millones de euros y que tenga la participación "voluntaria" del sector privado. En principio, entre el 11 y 12 de julio el Eurogrupo y el Ecofin fijarán sus condiciones.

VIII. 15-22 de julio:
Grecia necesita cubrir cerca de 4.000 millones de euros entre el 15 y el 22 de julio por vencimiento de deuda y se enfrenta a unos 3.000 millones de euros en letras, según Bloomberg.

IX. 20 de agosto:
El Tesoro heleno tiene que afrontar el vencimiento de 6.600 millones en bonos. Es un examen difícil, que exige tener en su poder los 12.000 millones para no caer en 'default'.

X. 2012, improbable vuelta a los mercados:
Ya lo han avisado los centros de análisis y los organismos internacionales: a pesar de que lo previsto es que el país vuelva a financiarse en los mercado en 2012, Grecia lo tiene difícil por los elevados costes que esto supondría. Hoy, los CDS (credit default swaps, los seguros de impago de deuda en inglés) helenos marcan los 1.900 puntos básicos (es decir, el coste de asegurar 10 millones de euros de deuda griega a cinco años es de 1,9 millones de euros), frente a los 175 puntos, por ejemplo, de Italia.

Grecia solamente tiene liquidez para dos meses

A no ser que la troika apruebe un nuevo plan de ayuda en su reunión del 30 de Mayo, Grecia solamente tiene liquidez para dos meses. Nada grave si no fuera porque el principal afectado por una hipotética quiebra de dicho país es el Banco Central Europeo, que ha aceptado durante los últimos meses todo tipo de colaterales y garantías de baja calificación (o incluso sin calificar) por parte de los bancos griegos, portugueses, irlandeses y españoles… Un escenario de partida que abre la puerta a una reacción en cadena en caso de quiebra y reestructuración.

Las consecuencias de una reestructuración de la deuda griega en este momento son de tal magnitud que los socios europeos no tienen otra alternativa que proveer un nuevo rescate y retrasar una solución más duradera al problema griego:

1. Todos los bancos griegos pasarían a ser insolventes y serían inmediatamente nacionalizados, estableciendo limitaciones a la retirada de depósitos, a modo de “corralito”.

2. Ante las protestas sociales y sensación de pánico entre la población, el Gobierno establecería el toque de queda e incluso la ley marcial en caso de protestas violentas.

3. El dracma sufriría una devaluación de hasta el 70% y un impago equivalente para todas las deudas denominadas en euros.

4. Los ciudadanos de Irlanda y Portugal colapsarían sus propios sistemas bancarios con la retirada masiva de depósitos ante el temor a una situación similar.

5. Las pérdidas sufridas por los bancos franceses y alemanes serían suficientes para hacerles incumplir los requerimientos de capital mínimo, necesitando rescates públicos.

6. Técnicamente el Banco Central Europeo, dada su elevada exposición a Grecia, pasaría a ser insolvente.

7. Francia y Alemania deberían recapitalizar el BCE o aprobar la impresión de moneda de manera masiva.

8. La situación creada representaría una auténtica carnicería para la banca española y amenazaría a su vez a la banca británica.

Ante dicha posibilidad, la decisión más conveniente para los intereses de la UE y del Euro pasa por llegar a un acuerdo para un segundo plan de rescate, por un importe que podría rondar los 60.000 millones de euros durante los próximos dos años. Este importe puede ser ahora cubierto por el EFSF (European Financial Stability Facility), fondo que recibió la aprobación de todos los países europeos en Marzo de este año, y no requiere de un nuevo acuerdo de ese rango. Conviene recordar que este fondo tiene la capacidad de comprar deuda griega en el mercado primario.

En definitiva, no hay solución definitiva y parece razonable adoptar la menos mala de las opciones, que pasa por realizar un nuevo rescate y retrasar la necesaria reestructuración de la deuda griega a un momento en el que el riesgo de contagio no sea tan alto. Estaremos pendientes de la reunión de la troika (FMI, BCE, Comisión Europea, 30 de Mayo) y el Consejo Europeo de Jefes de Estado (24 de Junio).

Fuente: (Dracon Partners)

Crisis europea similar a crisis latina de hace 30 años


Hace 20 años algunos paises de Latinoamerica como Mexico, Uruguay, Argentina y Brasil se encontraron presos de una deuda en dolares de la cual no eran capces de salir. Hoy en Europa, algunos paises se encuentran en circunstancias similares con deudas en euros que no está claro si podran asumir.

La Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional creyeron que evitarían la quiebra de la endeudadísima economía helena inyectándole 110.000 millones de euros. Y que de paso se despejarían todas las dudas sobre la solvencia de la periferia de la eurozona. Lo hicieron en mayo de 2010; un año más tarde nada parece haber cambiado. Irlanda y Portugal corrieron igual suerte, y Grecia ya se plantea la suspensión de pagos. Los economistas miran al pasado, comparan, y alertan de que la situación se parece demasiado a la «década perdida» por Iberoamérica.

La exportación de petróleo y las jugosas inversiones —a cambio de generosos intereses— de bancos y grandes compañías norteamericanas permitieron a los países de la región vivir años de bonanza durante la década de los 70. Pero el festín terminó y México, en agosto de 1982, reveló una deuda pública del 74,7% de su Producto Interior Bruto anunciando que ya no podía pagar a sus acreedores. Argentina, Brasil, Venezuela, Chile y Uruguay confesaron luego estar en igual situación.

Hoy, el nivel de endeudamiento de Grecia alcanza el 142,8% del PIB. Portugal llega al 93%, Irlanda al 96,2%, Bélgica al 96,8%, España al 60,1% y la deuda pública italiana roza el 120% de su PIB.

El Gobierno griego se esfuerza para que la historia no se repita. Atenas prepara otro recorte del gasto, nuevas medidas de recaudación fiscal y la privatización de empresas públicas para ahorrar 6.000 millones más y cumplir con los compromisos de saneamiento adquiridos con Bruselas y el FMI para su rescate.

Hace treinta años, el FMI también expidió su habitual receta a México y las demás naciones de la región en coma fiscal: préstamos —es decir, rescates— a cambio de más ajustes y más impuestos. Se aplicaron durante casi diez años pero no surtieron efecto. La región no sólo no levantaba cabeza sino que su situación empeoraba. No tuvieron más salida que la suspensión de pagos.

La troika (la UE, el FMI y el Banco Central Europeo) analizan ahora en Atenas si los planes griegos marchan como debieran. Todo indica que no. Según la oficina de estadística europea, Eurostat, el déficit público heleno fue en 2010 más elevado de lo previsto, al alcanzar el 10,5%, y la deuda pública escaló al 142,8%, la más elevada del Viejo Continente. La Comisión Europea y el FMI han dado un ultimátum a Grecia: o acelera y profundiza en ajustes y reformas o el país estará condenado a reestructurar su deuda. Esto es, a retrasar o incluso suspender el pago a sus acreedores. Como en Iberoamérica hace treinta años.

Cara y cruz de la moneda

«Son coincidencias», señala José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi España, quien explica que hay diferencias entre la situación de Grecia hoy y la de los países iberoamericanos entonces. «Pero hay un elemento que las hace totalmente comparables», apunta Rafael Pampillón, del IE Business School: Grecia, como México y sus vecinos en su día, tiene que afrontar su deuda en una moneda que no controla.
Iberoamérica se endeudó en dólares.
El precio de las deudas y los rescates de México, Argentina o Uruguay lo fijaba la Reserva Federal en Washington.
Grecia se maneja en euros; la moneda única es también su moneda nacional, pero es el Banco Central Europeo quien establece su valor. Y su presidente, Jean Claude Trichet, ya ha avisado de que su política monetaria no dependerá de la coyuntura particular de cada país.

Y si la divisa es en ambos casos la gran semejanza y traba, en el caso de Iberoamérica fue también la solución. Tras reestructurar sus deudas, los países iberoamericanos pudieron devaluar sus monedas nacionales y así recuperar competitividad y salir de la crisis con fuerza.
Grecia no cuenta con esa opción: no puede devaluar el euro por su cuenta. Por eso se dice que coquetea con salirse del euro.

Entonces, ¿la única salida posible es la suspensión de pagos? «La reestructuración es una consecuencia, es síntoma de que todas las medidas anteriores fallaron», dice Campuzano, quien cree que «Grecia tiene otras salidas, que son dolorosas y que son difíciles de asumir políticamente».
En otras palabras, una reducción del gasto aún mayor y nuevas subidas de impuestos. «Si no puedes devaluar la moneda, sólo puedes ganar competitividad, crecer y salir de la crisis rebajando costes», dice Pampillón, quien estima que Atenas tendría que reducir un 30% sus costes, incluidos los salarios. «Eso es insoportable», avisa.

La recuperación de Grecia se antoja desgarradora. Los economistas no descartan años de crecimiento económico débil o incluso de estancamiento. Con lo que eso conlleva: menos renta disponible, menos servicios sociales, menos consumo, más paro...

Pero ahora parece tarde. Grecia continúa sin dar señales de vida y los tímidos gestos de las autoridades apuntan a la suspensión de pagos. La incógnita para dirigentes y analistas es cómo saldría el país de esa operación. Al fin y al cabo, dice el sambenito, un economista es un experto que dirá mañana por qué las cosas que predijo ayer no han sucedido hoy.

¿Que ocurrirá con la deuda de Grecia?


Ya sabemos que cuando el mercado se propone algo, generalmente lo consigue. El objetivo actual es la demolición económica de Grecia.
Standard & Poor's ayudó ayer a hacer la situación más insostenible, al rebajar las calificaciones de la deuda a corto y largo plazo. La agencia anticipa una reestructuración en toda regla, sea mediante el aplazamiento de los plazos de vencimiento, sea a través de una quita o ambas cosas. S&P cifra las pérdidas de los acreedores entre el 50% y el 70%, es decir: un resultado catastrófico.

La situación de Grecia tiene toda la pinta de ir a terminar en drama. Se suele decir que el mercado le está exigiendo a Grecia un 25% por la deuda a dos años. Bueno, el mercado no le está exigiendo nada a Grecia porque, simplemente, el país heleno no está en el mercado. Grecia emite deuda a tres y seis meses, con tipos inferiores al 10%, pero superiores al 5% y al 8%, es decir, terrible. La deuda griega que circula en el mercado secundario sí que está dando rentabilidades superiores al 20% en los plazos de vencimiento de dos a cuatro años. ¿Puede un país afrontar exigencias de este calado? Pues la respuesta es que no.

Ahora, ¿saldrá Grecia del euro? Pues ese es el tremendo dilema. No está contemplado legalmente que un país pueda abandonar el euro, sería un movimiento unilateral que conllevaría la expulsión de la UE. Fuera del euro, Grecia podría devaluar su moneda para hacer las exportaciones más competitivas, pero generaría con unas presiones inflacionarias insoportables, una huida en masa de capitales y abocaría al país a una quita de deuda terrorífica.

En resumen, todos saldrían perdiendo, pero sobre todo los griegos. Sin embargo, el problema es claro. Grecia afronta unos vencimientos de deuda de alrededor de 120.000 millones durante los próximos cuatro años y estamos hablando sólo del principal, al que añadir los intereses.
La actividad económica del país mediterráneo permanece estancada, con lo cual sería casi milagroso que Grecia generase los recursos suficientes como para atender sus compromisos.
La cuestión es qué hará ahora la UE, que ya ha puesto en la mesa unos 80.000 millones de euros ¿una inversión casi a fondo perdido?. La solución más lógica sería la reestructuración de la deuda. Pero los bancos alemanes, que financiaron de forma excelsa al Tesoro griego, los ingleses y finlandeses no parecen estár por la labor.
¿Qué ocurrirá? Tiene pinta de que nada bueno.
Fuente: F. M. Badas (Cinco Dias)
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