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Grecia no pagará a sus acreedores


Moody's ha situado la nota crediticia de Grecia a un escalón del 'default', el impago total, al considerar que sus acreedores privados "tendrán sustanciales pérdidas económicas en sus participaciones de deuda pública".

La agencia de calificación crediticia estadounidense se suma así a Fitch, que situó en 'impago restringido' su nota sobre Grecia el día después de que el Eurogrupo pactase un segundo plan de rescate de 158.000 millones de euros, de los que 49.000 millones serán aportados por la banca acreedora, 37.000 millones de forma voluntaria.

El Eurogrupo pactó además extender el plazo de pago de sus ayudas de 7,5 a 15 años y la reducción del 4,5% al 3,5% de los intereses a pagar por ellas.La agencia explica que "la magnitud de las pérdidas estará determinada por la diferencia entre el valor de la deuda intercambiada y el valor de la deuda recibida en el mercado" por la banca privada.

En este contexto, recuerda que el Instituto Internacional de Finanzas (IIF, que aglutina los principales institutos financieros que participan en el paquete de rescate a Grecia) ha considerado probable que dichas pérdidas de los inversores superen el 20%.

En su opinión, el paquete de apoyo "sienta un precedente para futuras reestructuraciones" de la deuda de países con problemas, entre los que cita Portugal e Irlanda, por su impacto en la confianza que tendrán sus bancos acreedores, informa Reuters.

Moody's ha recortado la nota de Grecia de 'Caa1' a Ca y observa una probabilidad "virtualmente del cien por cien" de que se produzca el intercambio de bonos, lo que supondría recortar su nota a 'default'.
"Este deterioro refleja las pérdidas que se esperan inducidas por el intercambio de bonos", explica Moody's. Una vez efectuado el cambio de deuda antigua por nueva, Moody's considerará esta maniobra "un impago".

En cualquier caso, Moody's espera que Grecia, con su política de austeridad y el rescate externo, sea capaz de estabilizar y reducir su deuda a más largo plazo. Además reconoce que las medidas anunciadas consiguen contener el riesgo de contagio de insolvencia a otros países de la zona euro.

Fuente: Cincodias

Fitch asigna a Grecia la nota de quiebra inminente

 
Fitch ha rebajado este miércoles el rating de la deuda de Grecia de B+ a CCC, el paso previo a la quiebra, como consecuencia de la falta de un programa de ayudas para hacer frente al serio problema de deuda que atraviesa el país. Así mismo, la agencia de calificación también ha metido la tijera a la deuda a corto plazo, de B a C.
 
De hecho, la agencia de calificación con este movimiento da por hecho de que la situación de quiebra es inminente y que sólo falta que Europa se ponga de acuerdo en los términos de una reestructuración de su deuda.
 
"Esta rebaja del 'rating' refleja la ausencia de un programa de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) nuevo, creíble y totalmente financiado, junto a la elevada incertidumbre solo el papel de los acreedores privados en cualquier futura financiación, así como las débiles previsiones macroeconómicas de Grecia",según ha informado la agencia en un comunicado.
 
Y es que si se lanzaron las campanas al vuelo cuando hace dos semanas se llegó a un acuerdo de rescate in extremis, ahora la incertidumbre que existe en los mercados sobre el rol que van a desempeñar los acreedores privados en cualquier tipo de inyección de fondos al país, mientras que las perspectivas de la economía griega empeoran por momentos, es demasiado grande.
 
De esta manera, Fitch sigue los pasos que ya tomaron primero Moody´s y hace exactamente un mes Standard & Poor´s a la hora de dar la voz de alarma sobre el cada vez más probable 'default' de la deuda griega.
 
Y es que, al igual que sus homólogas, Fitch piensa que el riesgo de que finalmente haya que reestructurar la deuda griega es cada día más elevado y no confía en la implementación del programa de rescate, ni desde un punto de vista económico, ni desde un punto de vista político.
 
Esta nueva rebaja llega en una de las semanas más tensas que vive el mercado por el miedo al contagio a Italia y España. De hecho, el diferencial de la primera se encuentra a las puertas de los temidos 300 puntos básicos, mientras que el de España ya ha superado esa barrera que se conoce en el mercado como de no retorno.

Europanico: El BCE interviene a la desesperada


Ayer saltaron todas las alarmas en los mercados de deuda europeos, que hoy siguen en plena convulsión. ¿Dónde está la puerta de salida?

El BCE interviene a la desesperada en el mercado de deuda para evitar el colapso financiero de Italia y España. Por su parte la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, reconoció que ni el organismo que dirige ni la propia UE están preparados para un segundo rescate de Grecia.

Si la economía helena no puede recibir nueva asistencia, ¿qué pasará si Irlanda, Portugal o, incluso, España necesitan capital? Ésa fue la pregunta que rondó el mercado durante la apertura y los rumores se encargaron de dibujar un escenario tétrico para los intereses comunitarios y para el futuro de la moneda única.

En el mercado de deuda, la sangría disparó las primas de riesgo de los periféricos hasta niveles históricos. En el caso de España, el bono a diez años se elevó hasta el 6,29% durante los primeros instantes de la sesión, lo que llevó la prima de riesgo –diferencial respecto a Alemania– hasta los 374 puntos básicos (un 3,74%), su máximo histórico intradía.

Con este panorama, marcado por una casi total ausencia de compradores de bonos que derivó en el encarecimiento puntual de la financiación de las economías más débiles, apareció el Banco Central Europeo (BCE). La institución salió al rescate de la economía comunitaria comprando deuda de los periféricos en el mercado secundario.

El movimiento del organismo que preside Jean Claude Trichet, una inyección de liquidez en toda regla, actuó una vez más como el bálsamo público que necesitaban los países más afectados por la crisis en la UE.

El interés de los bonos –que evoluciona a la inversa de la demanda– se relajó de forma casi inmediata, el «bund» germano se encareció y las principales plazas de la renta variable comunitaria volvieron a registrar órdenes de compra para mitigar los descensos matinales.

De ahí al cierre, los mercados respondieron, pero nada pudo evitar un cierre en negativo para la mayoría de plazas europeas. Milán y Lisboa, las más bajistas en la víspera, sí lograron despedir en números verdes la jornada gracias al BCE. En el resto, caídas de un 0,9% de media pese a que los bancos respiraron tras dos días de fuertes castigos.

En cualquier caso, los mercados siguen rotos y la intervención del BCE fue sólo un balón de oxígeno temporal. Los inversores piden más y los «hedge funds» campan a sus anchas por el secundario. El «torpedo» lanzado sobre los cimientos de la unión monetaria y económica del euro en estas primeras jornadas de julio ha hecho mucho daño, y las inyecciones de capital por parte del banco central también tienen su límite.

El BCE no ha publicado aún su exposición a la deuda de los periféricos, como tampoco lo han hecho los bancos alemanes, y probablemente no lo harán aunque la situación se calme. Ya no es un problema de las pequeñas economías de la zona euro, el ingreso de Italia y el reenganche de España lo han convertido en un conflicto global.

Ésa es la realidad que las autoridades tienen que asumir. Sin hechos, los mercados lo tienen muy fácil para seguir castigando la deuda de los periféricos. Hay mucho dinero y la financiación de muchas economías en juego.

Fuente:

Grecia hace temblar al EUR


El futuro de Grecia está en el aire. Y con él, el de toda Europa. La suspensión de pagos de Grecia quebraría la confianza en toda la zona euro.

A priori, los que más arriesgan en esta partida, además de los propios griegos, son los otros dos países con los que los helenos comparten habitación en la uvi: Irlanda y Portugal. Pero también el trío que desde hace meses lucha a brazo partido para separarse de tan peligrosa compañía: Italia, Bélgica y, por supuesto, España. Es más, hasta el todopoderoso eje París-Berlín se la juega. Porque si Grecia suspende pagos, son muchos los que piensan que lo que se quebraría sería la confianza en toda la eurozona.

Las que a continuación se recogen son algunas de las claves de una crisis que está sacudiendo como nunca antes los cimientos de la Unión Europea.

¿Cómo ha llegado Grecia al borde del precipicio?
Durante la última década, Grecia ha vivido por encima de sus posibilidades. Ha gastado mucho más de lo que ingresaba, saltándose a la torera todos los límites del, desde el punto de vista alemán, sacrosanto Pacto de Estabilidad y Crecimiento (fija el tope del déficit público en el 3?% del PIB y el de la deuda, en el 60?%).

Y, además de no respetarlo, engañó sistemáticamente a las UE maquillando sin rubor sus estadísticas, ayudada por el banco estadounidense Goldman Sachs. El pastel se descubrió en el 2009, con la llegada al poder de los socialistas de Papandreu. Al cierre del año pasado, el déficit era del 10,5?%, y la deuda, del 142,8?%. Son niveles insostenibles para cualquier economía, lo que ha disparado hasta límites insospechados las dudas sobre su solvencia.

¿Qué necesita el país heleno?
Lo más urgente es que la UE y el FMI desbloqueen la entrega de los 12.000 millones de euros correspondientes al quinto tramo del rescate aprobado en mayo pasado, por valor de 110.000 millones. Sin ellos, Grecia no podrá hacer frente a los vencimientos que se le avecinan: más de 2.400 millones el 15 de julio y otros más de 2.000 una semana después. En agosto, la cantidad se eleva a 8.400 millones.
Pero también necesita un segundo plan de salvamento, que los expertos cifran en unos 120.000 millones de euros.

¿Qué se le exige a cambio?
Que se haga otro agujero en el cinturón de más de 78.000 millones de euros, que pasa necesariamente por una mayor presión fiscal, el despido en masa de funcionarios y un vasto plan de privatizaciones. Por resumirlo de una manera gráfica: el Estado heleno tendrá que ponerlo prácticamente todo a la venta, salvo la Acrópolis.

¿Cuál es el plazo?
Tiene que aprobarlo esta semana si quiere que el Ecofin de este domingo libere los fondos que tanto precisa el país heleno.

¿Qué posibilidades tiene de salir adelante?
Por mucho que los líderes europeos se hayan afanado en las últimas horas en asegurar que no tienen dudas de que el Parlamento heleno aprobará el duro plan de ajuste que se le exige al país, y contra el que miles de ciudadanos claman en las calles, lo cierto es que el margen con el que cuenta Papandreu es el mínimo (151 votos de un total de 300). La rebelión contra el tijeretazo dentro de las filas socialistas ha rodeado de angustia la crucial votación que se celebrará mañana.

¿Qué pasará si el Parlamento griego tumba el plan?
La Comisión Europea, por boca de su presidente, advirtió la semana pasada que no hay un plan b para Grecia. Puede que solo lo dijera para presionar al Parlamento heleno, porque, fuentes del mercado aseguran que no es verdad, que la UE tiene ya encima de la mesa una salida alternativa por si los diputados helenos fallan. «En este tipo de situaciones uno no se puede permitir el lujo de no pensar en lo que podrá ocurrir», argumentan.

Poco se sabe de ese plan b, salvo que podría instrumentalizarse a través del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, con la concesión de préstamos de urgencia, o de un anticipo de los fondos bilaterales que se vienen otorgando al país desde hace un año.
El fantasma del impago sacude europa

Grecia. La hoja de ruta del rescate


Ayer fue un día clave para Grecia. O quizá, ¿deberíamos decir para toda Europa y el EUR?
Papandreu fue confirmado por el parlamento griego y por tanto su gobierno en mayoría, tiene campo libre para implementar las reformas impuestas desde Europa como condición para entregarle el dinero que necesita.

¿Y ahora qué?...pues aquí tenemos el calendario de los siguientes eventos que sucederán en la solución del problema de Grecia en las próximas semanas:

I. La visita de la 'troika':
Ayer llegó a Atenas una delegación de la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, que tiene previstas reuniones a lo largo de hoy con el nuevo ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, para analizar los posibles cambios en el paquete de austeridad.

II. Comisión del Gobierno:
Papandréu ha convocado para hoy a la comisión del Gobierno, donde prevé debatir la estrategia a seguir en la próxima cumbre comunitaria el jueves y viernes de esta semana en Bruselas.

III. Luz verde de los ministros:
El consejo de ministros deberá dar esta tarde su visto bueno a la ley marco del programa de austeridad, que prevé nuevos recortes salariales y de pensiones, eliminar hasta 150.000 puestos de trabajo en la administración pública y la privatización de bienes públicos por unos 50.000 millones de euros de aquí al año 2015.

El objetivo es reunir 28.300 millones de euros hasta 2015, de los cuales corresponden 6.500 millones de euros para este año, informa Efe. Según el periódico ateniense "Ta Nea", los profesionales autónomos que declaren ingresos inferiores a los 12.000 euros anuales deberán pagar un impuesto solidario de 300 euros al año.

Los nuevos planes de Venizelos también prevén que los funcionarios se libren de un gran recorte de sus sueldos al igual que los propietarios de propiedad inmobiliaria. Eso sí, unos 150.000 funcionarios deberán abandonar el sector público en los próximos cuatro años, mientras que de cada diez bajas sólo se reemplazará una.

Por otra parte, se impondrán nuevos impuestos a las viviendas valoradas por encima de los 200.000 euros, frente a los 400.000 euros hasta ahora, mientras que habrá tasas sobre bienes como autos de lujos, mansiones, yates y piscinas. Además de estas medidas, el Gobierno pretende privatizar activos del Estado por un valor de unos 50.000 millones de euros, informa Efe.

IV. Consejo Europeo, el 23 y 24:
Los líderes se reúnen mañana y pasado en Bruselas y, aunque en el orden del día prevén tratar asuntos como las migraciones, la adhesión de Croacia, entre otros, tratarán la coyuntura helena.

V. Nuevo plan de austeridad:
El Gobierno heleno tiene previsto votar en el Parlamento el próximo 28 de junio el nuevo plan de austeridad. La 'troika ' ha solicitado al país que adelante las privatizaciones que tiene pendientes, entre otras medidas.

VI. 3 de julio, día clave para evitar el 'default':
El Eurogrupo no consiguió el domingo pasado un acuerdo para el desembolso del quinto tramo de la ayuda a Grecia de su primer plan de rescate (que se aprobó hace un año entre la UE, el FMI y el BCE). Los ministros de Finanzas de la zona euro condicionaron estos 12.000 millones al nuevo plan de ajuste y decidieron reunirse el próximo 3 de julio de forma extraordinaria para dar el visto bueno a esa línea de crédito.

VII. El segundo plan de rescate:
Cuando todavía no se ha cerrado el quinto tramo del primer plan de rescate heleno (aprobado hace un año), ya se está negociando el segundo paquete de ayuda. Se prevé que se sitúe en torno a los 105.000 millones de euros y que tenga la participación "voluntaria" del sector privado. En principio, entre el 11 y 12 de julio el Eurogrupo y el Ecofin fijarán sus condiciones.

VIII. 15-22 de julio:
Grecia necesita cubrir cerca de 4.000 millones de euros entre el 15 y el 22 de julio por vencimiento de deuda y se enfrenta a unos 3.000 millones de euros en letras, según Bloomberg.

IX. 20 de agosto:
El Tesoro heleno tiene que afrontar el vencimiento de 6.600 millones en bonos. Es un examen difícil, que exige tener en su poder los 12.000 millones para no caer en 'default'.

X. 2012, improbable vuelta a los mercados:
Ya lo han avisado los centros de análisis y los organismos internacionales: a pesar de que lo previsto es que el país vuelva a financiarse en los mercado en 2012, Grecia lo tiene difícil por los elevados costes que esto supondría. Hoy, los CDS (credit default swaps, los seguros de impago de deuda en inglés) helenos marcan los 1.900 puntos básicos (es decir, el coste de asegurar 10 millones de euros de deuda griega a cinco años es de 1,9 millones de euros), frente a los 175 puntos, por ejemplo, de Italia.

¿Qué pasa con España si quiebra Grecia?


Como en las películas de espadachines y malvados, los líderes europeos parecen tener querencia por luchar a brazo partido en el borde del acantilado o haciendo equilibrio sobre el torreón más alto del castillo. Con una sutil diferencia: en esta pelea, todo el mundo va de farol. Y todos saben que todos van de farol.

La decisión del Eurogrupo puede interpretarse bien chantaje, bien como órdago: si no haces lo que yo digo, nos hundimos juntos. La estrategia de Sanson, como se denomina en teoría de juegos. Lo malo es que en Grecia los ánimos no están muy por la labor de aceptar más condiciones. Al fin y al cabo, si la política de los países miembros se decide en Bruselas, no sería malo que esta atribución se definiese legalmente. Y que afectase a todos los países miembros.


En todo caso, ¿cuáles son los efectos para España? A corto plazo, malos. Y pueden ser peores. De momento, de aquí al 3 de julio se pierden dos semanas clave en un mal momento. La salida a Bolsa de Bankia es una operación crítica para la banca patria; si no logra salir al mercado, el sector va a verse más penalizado y va a tener menos acceso al mercado. Una prima de riesgo a 270 puntos hace que esta operación sea aún más difícil de digerir para inversores extranjeros. Menos crédito del extranjero a la banca española es menos crédito para empresas y familias, es menos crecimiento y menos empleo.

Con todo, la situación puede ir a peor si los parlamentarios griegos recusan a Papandréu en la moción de confianza de esta semana o si votan en contra del enésimo y draconiano plan de austeridad el día 30. En estas condiciones, y si el Eurogrupo cumple su palabra de no soltar 12.000 millones en julio, Grecia no tendría dinero para pagar su deuda y, técnicamente, entraría en impago.

Desde el primer día los gigantescos rescates de Grecia, Portugal e Irlanda se han planteado para que los acreedores privados no pierdan dinero, supeditando a este objetivo cualquier consideración política, económica o moral. Si después de varios centenares de miles de millones de euros el resultado es una quiebra desordenada, el fracaso será total.

Es la situación que todo el mundo quiere evitar. Incluso Angela Merkel, que pese a liderar la oposición a rescatar a Grecia a cualquier precio, ha comparado a este país con Lehman Brothers. Una idea muy repetida en los últimos tiempos, especialmente desde instituciones como el BCE. Para Grecia, el impago supondría la quiebra casi inmediata del sistema bancario, por la previsible huida de capitales, por el cierre de la financiación y por la imposibilidad de apelación al BCE. Pero no irían mucho mejor las cosas en el resto de la periferia. Si el mercado interpreta que si Grecia, tras el rescate, puede quebrar a corto plazo (y puede hacerlo), ¿por qué no Irlanda o Portugal? ¿O España?

Es el tipo de profecía que, por el hecho de formularla, se vuelve verosímil. La experiencia dice que los mercados no acostumbran a medir sus reacciones en situaciones límite y, por eso, es probable un terremoto financiero de gran escala. Si mayor o menor que Lehman es imposible decir; Lehman vino casi por sorpresa y secó el mercado de pagarés a corto plazo en EE UU. Grecia no es tanta sorpresa (su CDS cotiza hoy tres veces más alto que Lehman el día antes de quebrar) y el principal impacto sería el impago de la deuda pública y bancaria griega.

Ahora bien, el contagio a otras economías del euro, especialmente a la española, podría multiplicar este impacto inicial de la crisis griega. Y, aunque Grecia tuviese para el mundo menos impacto que Lehman (algo que estaría por ver), para España el golpe sería igual o mayor ¿Hasta el punto de tener que rescatar a España?

España necesita que le presten dinero del exterior porque importa más de lo que exporta. Mucho; 47.600 millones de euros cada año, casi 1.000 por semana. Y aunque equilibrase sus cuentas hay que refinanciar la deuda ya contraída. A corto plazo el Tesoro está financiado, y el BCE proporcionaría dinero para financiar la banca. Pero ningún país puede afrontar un cierre total de los mercados y la crisis actual obliga a no descartar ninguna hipótesis. Aunque España no tuviese que ser rescatada, la crisis griega sería un varapalo brutal a la presunta e invisible recuperación económica.

Es poco probable que Europa se la juegue hasta ese punto. Los actores políticos juegan de farol; griegos y alemanes saben que no pueden permitirse los costes de una quiebra, y deberían abrir la puerta a una solución consensuada.

Pero hay un hecho que cualquier jugador de póker conoce bien: si todo el mundo va de farol y todos saben que todos van de farol, pueden pasar dos cosas: que nadie apueste o que se suban las apuestas indefinidamente, para que el otro se retire antes.

El problema es que, a medida que se suben las apuestas, la probabilidad de que la partida acabe mal es mayor. Con una diferencia, en el póker hay uno que gana. Si quiebra Grecia, no gana nadie.

Fuente: N.Rodrigo (Cinco Días)

Crisis griega. Peligro de contagio a Italia, Belgica y España


Juncker avisa de que una posible quiebra de Grecia se contagiaría a España, Italia y Bélgica.

El primer ministro luxemburgués y presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, ha avisado este sábado de que forzar a los bancos privados a participar en el segundo rescate de Grecia como pretendía Alemania sería considerado por parte de las agencias de 'rating' como una quiebra y se contagiaría a países como España, Italia o Bélgica.

"Estamos jugando con fuego", ha dicho Juncker en una entrevista al diario alemán Sueddeutsche Zeitung. "El contagio de la quiebra podría alcanzar a Portugal e Irlanda y después, debido al alto nivel de deuda, a Italia y Bélgica, incluso antes que a España", ha resaltado el presidente del Eurogrupo.

La canciller alemana, Angela Merkel, dio este viernes marcha atrás en sus pretensiones y aceptó que cualquier contribución del sector privado al segundo rescate griego sea totalmente voluntaria, en línea con lo defendido por el Banco Central Europeo (BCE), que también ha advertido del riesgo de contagio.

Juncker ha defendido además que Grecia no tenga que aportar fondos propios para poder recibir ayudas regionales de la UE. "No comprendo esta perversidad europea que pretende que, cuando se conceden a Grecia volúmenes financieros importantes en materia de política de cohesión y de política regional, sigamos insistiendo en la obligación de cofinanciar esos programas", ha dicho en una entrevista al diario belga La Libre Belgique.

"Deberíamos cambiar las reglas y no obligar a esto. Sería un balón de oxígeno para Grecia, que podría apoyarse en estas políticas para desarrollar sus infraestructuras y aumentar su potencial de crecimiento", ha dicho.

Fuente: (Cinco Dias)

Semana decisiva para Grecia y el EUR


Los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro intentarán impulsar hoy y mañana el nuevo rescate financiero de Grecia, que pasará por acordar el desembolso del quinto tramo del actual programa.

La reunión de este domingo a las 17.00 GMT irá seguida de otra cita ya programada mañana (07.00 GMT) y el objetivo básico es alcanzar un acuerdo que permita entregar el quinto tramo de ayuda de la UE y el FMI a Grecia, oficialmente cifrado en 12.000 millones de euros, aunque otras fuentes elevan la cantidad hasta 18.000 millones.


Alemania ya ha conseguido que sus socios de la zona euro, incluida Francia, acepten la participación del sector financiero en el segundo rescate de Grecia, aunque el BCE ha impedido que esa aportación sea obligatoria.
 

Ahora el Gobierno de Merkel necesita cuantificar esa aportación para que los préstamos a Atenas resulten aceptables en su país. El regateo sobre esa cifra arranca mañana en Luxemburgo, con una reunión de ministros de Economía (Eurogrupo). Si Berlín no fuerza la máquina para lograr un guarismo demasiado elevado, la salida de la crisis griega, al menos temporal, podría estar a la vuelta de la esquina.

La negociación se antoja dura. Y las fuentes consultadas temen que, a pesar del vistoso acuerdo del viernes entre Merkel y Sarkozy, el Eurogrupo se enzarce en una batalla sobre la letra pequeña que desestabilice de nuevo los mercados tan pronto como abran el lunes.

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schaüble, llega a Luxemburgo decidido a que el acuerdo sobre los próximos préstamos a Grecia (12.000 millones de euros a liberar antes de mediados de julio) incluya un mandato claro sobre la participación de los bonistas en el futuro rescate. Una contribución que Schaüble espera que sea "sustancial" y, sobre todo, "cuantificable".

Berlín ha renunciado a los fórceps para obtener esa contribución, pero el parto natural también resultará doloroso para los inversores. Los acuerdos voluntarios con los acreedores aspiran a obtener al menos una participación de unos 30.000 millones de euros en un segundo rescate valorado en torno a los 90.000 millones.  

La fórmula para lograrlo sería un compromiso voluntario de los inversores para mantener su exposición en Grecia. "Hay antecedentes y mecanismos para conseguirlo", reconocen en Bruselas comunitarias. Al fin y al cabo, la alternativo para los inversores institucionales sería peor, porque se arriesgarían a una suspensión de pagos en Atenas que les dejaría sin cobrar.

Los acreedores internacionales, además, son sobre todo bancos europeos (franceses y alemanes, a la cabeza) que no están en condiciones de ignorar las sugerencias de sus respectivos gobiernos. Al fin y al cabo, siguen operando gracias a las garantías públicas (por valor de 3 billones de euros) concedidas por los Estados desde 2008. Y ya se sabe. Un favor con favor se paga.

Fuente: B. de Miguel (Cinco Dias)

Crisis de Grecia. Que viene el lobo

El Banco Central Europeo advierte de que si Grecia no consigue pagar su deuda, podria producirse en Europa un efecto dominó, similar al que provocó la caida de Lehman Brothers y AIG.

La titánica pelea entre el Banco Central Europeo y los legisladores alemanes sobre la necesidad, o no, de reestructurar la deuda griega ha traído a colación el símil con la quiebra de Lehman Brothers. Lo han utilizado, además de un sinfín de economistas y bloggers, varios miembros del consejo de gobierno del BCE: Jürgen Stark, González Páramo y otros tantos han tirado de metáfora para ilustrar la oposición de la institución europea a la reestructuración de la deuda helena.

En la trinchera de enfrente, con Wolfgang Shauble a la cabeza, políticos del Norte de Europa defienden que quienes tienen deuda griega tienen que participar en el rescate. Postura impecable desde el punto de vista filosófico. Como lo era la oposición del Tesoro estadounidense, en aquellos fatídicos días de 2008, a poner dinero público para salvar a Lehman.

¿Está justificada la alarma del BCE? ¿O es el cuento del lobo? Una quiebra desordenada de Grecia, en la que el país deje de pagar sus deudas, sí sería un caso Lehman Brothers. En este caso, solo una inyección masiva de capital salvaría la banca griega de quebrar en unas pocas horas. Los bancos europeos sufrirían graves pérdidas en su cartera de activos helenos, tanto públicos (el resto de Europa tiene el 60% de la deuda pública griega) como de sus bancos. Los mercados, a su vez, castigarían a la banca europea, y además de desplomar las Bolsas, el mercado de papel comercial y el interbancario se hundirían. Como con Lehman Brothers.

Hoy por hoy, solo un fatal desacuerdo político llevaría a esta posibilidad. Sobre la mesa está la reestructuración. Este escenario, con todo, tampoco es muy halagüeño. En primer lugar, la reestructuración debería ser creíble, es decir, el mercado tendría que pensar que con ella se soluciona el problema heleno. Si es así, el efecto contagio no sería tal pero, en un entorno hipersensibilizado como el actual, convencer a los inversores que detrás de Grecia no irán Irlanda, Portugal o incluso España no será tarea fácil. Además, en este caso, para que el plan sea creíble tiene que aliviar en mayor medida las finanzas helenas. Y para que eso suceda, o bien los contribuyentes ponen más dinero o bien las condiciones para los acreedores son más duras...

Pero ni aun en este caso la catástrofe estaría descartada. Hay varios aspectos fundamentales. Uno, el efecto contable para los bancos que tienen deuda del Tesoro griego en cartera. En función de cómo se contabilice la reestructuración, podrían soportar pérdidas que dañarían su delicada situación de capital. Las Bolsas pagarían cara una nueva oleada de recapitalizaciones forzosas en Europa que multiplicaría por varias decenas de veces la necesidad de capital de las cajas españolas.

Pero el mayor riesgo está, quizá, en el mercado de CDS. Estos seguros contra impago se compran para que alguien, sea para protegerese, sea para especular, reciba dinero en caso de que el emisor de un determinado bono no pague. En este caso, Grecia. Si Grecia no paga, quien tiene CDS griego recibe dinero. Pero, ¿quién lo pone? En el extremadamente opaco mercado de CDS, no se sabe quién ha vendido la protección contra el impago heleno.
Después de la quiebra de Lehman, AIG tuvo que ser rescatada con un buen puñado de decenas de millones de euros para pagar los contratos de CDS que había vendido, tanto sobre Lehman como sobre otras entidades o activos financieros hundidos por la crisis.

En un memorándum de aquel terrible 2008, AIG informó que había vendido derivados por valor de 1,6 billones de euros. Si quebraba, las 1.500 instituciones financieras que compraron estos productos tendrían que valorarlos a cero. El potencial de la onda expansiva era equivalente a varias veces Lehman Brothers, gracias a las bondades de la innovación financiera. Al final el contribuyente puso dinero para salvar a AIG.

El sistema financiero puede verse en una tesitura similar. En cualquier caso, no necesariamente una reestructuración puede desencadenar que se activen los contratos de CDS. Como explica Credit Suisse en un reciente informe, si la reestructuración consiste en un canje voluntario (aunque con incentivos) de deuda antigua por nueva, no se desencadenarían los movimientos de CDS.

En cualquier caso, si como explica nuestro corresponsal Bernardo de Miguel Alemania consigue que la reestructuración sea obligatoria, sí se activarían los contratos de CDS.

La lucha política sigue en su apogeo, con mucho dinero, prestigio y poder en juego. Con las partes implicadas aplicando la llamada estrategia de Sansón (si no nos ponemos de acuerdo yo caigo, pero vosotros conmigo) y el tiempo agotándose. Si la UE y el BCE no se pone de acuerdo, el FMI deja de poner dinero para apoyar a Grecia, y Atenas quebraría. Aunque, vista la experiencia de los últimos dos años, Europa solo tiende a ponerse de acuerdo (y Merkel a recular) en el último minuto de la prórroga.

Fuente: N. Rodrigo (cinco dias)

Grecia solamente tiene liquidez para dos meses

A no ser que la troika apruebe un nuevo plan de ayuda en su reunión del 30 de Mayo, Grecia solamente tiene liquidez para dos meses. Nada grave si no fuera porque el principal afectado por una hipotética quiebra de dicho país es el Banco Central Europeo, que ha aceptado durante los últimos meses todo tipo de colaterales y garantías de baja calificación (o incluso sin calificar) por parte de los bancos griegos, portugueses, irlandeses y españoles… Un escenario de partida que abre la puerta a una reacción en cadena en caso de quiebra y reestructuración.

Las consecuencias de una reestructuración de la deuda griega en este momento son de tal magnitud que los socios europeos no tienen otra alternativa que proveer un nuevo rescate y retrasar una solución más duradera al problema griego:

1. Todos los bancos griegos pasarían a ser insolventes y serían inmediatamente nacionalizados, estableciendo limitaciones a la retirada de depósitos, a modo de “corralito”.

2. Ante las protestas sociales y sensación de pánico entre la población, el Gobierno establecería el toque de queda e incluso la ley marcial en caso de protestas violentas.

3. El dracma sufriría una devaluación de hasta el 70% y un impago equivalente para todas las deudas denominadas en euros.

4. Los ciudadanos de Irlanda y Portugal colapsarían sus propios sistemas bancarios con la retirada masiva de depósitos ante el temor a una situación similar.

5. Las pérdidas sufridas por los bancos franceses y alemanes serían suficientes para hacerles incumplir los requerimientos de capital mínimo, necesitando rescates públicos.

6. Técnicamente el Banco Central Europeo, dada su elevada exposición a Grecia, pasaría a ser insolvente.

7. Francia y Alemania deberían recapitalizar el BCE o aprobar la impresión de moneda de manera masiva.

8. La situación creada representaría una auténtica carnicería para la banca española y amenazaría a su vez a la banca británica.

Ante dicha posibilidad, la decisión más conveniente para los intereses de la UE y del Euro pasa por llegar a un acuerdo para un segundo plan de rescate, por un importe que podría rondar los 60.000 millones de euros durante los próximos dos años. Este importe puede ser ahora cubierto por el EFSF (European Financial Stability Facility), fondo que recibió la aprobación de todos los países europeos en Marzo de este año, y no requiere de un nuevo acuerdo de ese rango. Conviene recordar que este fondo tiene la capacidad de comprar deuda griega en el mercado primario.

En definitiva, no hay solución definitiva y parece razonable adoptar la menos mala de las opciones, que pasa por realizar un nuevo rescate y retrasar la necesaria reestructuración de la deuda griega a un momento en el que el riesgo de contagio no sea tan alto. Estaremos pendientes de la reunión de la troika (FMI, BCE, Comisión Europea, 30 de Mayo) y el Consejo Europeo de Jefes de Estado (24 de Junio).

Fuente: (Dracon Partners)

Crisis europea similar a crisis latina de hace 30 años


Hace 20 años algunos paises de Latinoamerica como Mexico, Uruguay, Argentina y Brasil se encontraron presos de una deuda en dolares de la cual no eran capces de salir. Hoy en Europa, algunos paises se encuentran en circunstancias similares con deudas en euros que no está claro si podran asumir.

La Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional creyeron que evitarían la quiebra de la endeudadísima economía helena inyectándole 110.000 millones de euros. Y que de paso se despejarían todas las dudas sobre la solvencia de la periferia de la eurozona. Lo hicieron en mayo de 2010; un año más tarde nada parece haber cambiado. Irlanda y Portugal corrieron igual suerte, y Grecia ya se plantea la suspensión de pagos. Los economistas miran al pasado, comparan, y alertan de que la situación se parece demasiado a la «década perdida» por Iberoamérica.

La exportación de petróleo y las jugosas inversiones —a cambio de generosos intereses— de bancos y grandes compañías norteamericanas permitieron a los países de la región vivir años de bonanza durante la década de los 70. Pero el festín terminó y México, en agosto de 1982, reveló una deuda pública del 74,7% de su Producto Interior Bruto anunciando que ya no podía pagar a sus acreedores. Argentina, Brasil, Venezuela, Chile y Uruguay confesaron luego estar en igual situación.

Hoy, el nivel de endeudamiento de Grecia alcanza el 142,8% del PIB. Portugal llega al 93%, Irlanda al 96,2%, Bélgica al 96,8%, España al 60,1% y la deuda pública italiana roza el 120% de su PIB.

El Gobierno griego se esfuerza para que la historia no se repita. Atenas prepara otro recorte del gasto, nuevas medidas de recaudación fiscal y la privatización de empresas públicas para ahorrar 6.000 millones más y cumplir con los compromisos de saneamiento adquiridos con Bruselas y el FMI para su rescate.

Hace treinta años, el FMI también expidió su habitual receta a México y las demás naciones de la región en coma fiscal: préstamos —es decir, rescates— a cambio de más ajustes y más impuestos. Se aplicaron durante casi diez años pero no surtieron efecto. La región no sólo no levantaba cabeza sino que su situación empeoraba. No tuvieron más salida que la suspensión de pagos.

La troika (la UE, el FMI y el Banco Central Europeo) analizan ahora en Atenas si los planes griegos marchan como debieran. Todo indica que no. Según la oficina de estadística europea, Eurostat, el déficit público heleno fue en 2010 más elevado de lo previsto, al alcanzar el 10,5%, y la deuda pública escaló al 142,8%, la más elevada del Viejo Continente. La Comisión Europea y el FMI han dado un ultimátum a Grecia: o acelera y profundiza en ajustes y reformas o el país estará condenado a reestructurar su deuda. Esto es, a retrasar o incluso suspender el pago a sus acreedores. Como en Iberoamérica hace treinta años.

Cara y cruz de la moneda

«Son coincidencias», señala José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi España, quien explica que hay diferencias entre la situación de Grecia hoy y la de los países iberoamericanos entonces. «Pero hay un elemento que las hace totalmente comparables», apunta Rafael Pampillón, del IE Business School: Grecia, como México y sus vecinos en su día, tiene que afrontar su deuda en una moneda que no controla.
Iberoamérica se endeudó en dólares.
El precio de las deudas y los rescates de México, Argentina o Uruguay lo fijaba la Reserva Federal en Washington.
Grecia se maneja en euros; la moneda única es también su moneda nacional, pero es el Banco Central Europeo quien establece su valor. Y su presidente, Jean Claude Trichet, ya ha avisado de que su política monetaria no dependerá de la coyuntura particular de cada país.

Y si la divisa es en ambos casos la gran semejanza y traba, en el caso de Iberoamérica fue también la solución. Tras reestructurar sus deudas, los países iberoamericanos pudieron devaluar sus monedas nacionales y así recuperar competitividad y salir de la crisis con fuerza.
Grecia no cuenta con esa opción: no puede devaluar el euro por su cuenta. Por eso se dice que coquetea con salirse del euro.

Entonces, ¿la única salida posible es la suspensión de pagos? «La reestructuración es una consecuencia, es síntoma de que todas las medidas anteriores fallaron», dice Campuzano, quien cree que «Grecia tiene otras salidas, que son dolorosas y que son difíciles de asumir políticamente».
En otras palabras, una reducción del gasto aún mayor y nuevas subidas de impuestos. «Si no puedes devaluar la moneda, sólo puedes ganar competitividad, crecer y salir de la crisis rebajando costes», dice Pampillón, quien estima que Atenas tendría que reducir un 30% sus costes, incluidos los salarios. «Eso es insoportable», avisa.

La recuperación de Grecia se antoja desgarradora. Los economistas no descartan años de crecimiento económico débil o incluso de estancamiento. Con lo que eso conlleva: menos renta disponible, menos servicios sociales, menos consumo, más paro...

Pero ahora parece tarde. Grecia continúa sin dar señales de vida y los tímidos gestos de las autoridades apuntan a la suspensión de pagos. La incógnita para dirigentes y analistas es cómo saldría el país de esa operación. Al fin y al cabo, dice el sambenito, un economista es un experto que dirá mañana por qué las cosas que predijo ayer no han sucedido hoy.

La prima de riesgo de España en maximos.

De nuevo la prima de riesgo de España supera los 240 puntos, alcanzando máximos.

La prima de riesgo ofrecida a los inversores por los bonos españoles a diez años respecto a sus homólogos alemanes escalaba este viernes por encima de la cota de los 240 puntos básicos, hasta marcar su nivel más alto desde mediados del pasado mes de enero ante la incertidumbre respecto a una quita en la deuda griega y la proximidad de la publicación de los resultados de los test de estrés a la banca europea.

En concreto, la deuda española con vencimiento a diez años ofrecía una rentabilidad del 5,474%, 241 puntos básicos por encima del interés ofrecido por el 'bund', según los datos del mercado secundario recopilados por Europa Press.

Por su parte, el coste de asegurar los bonos españoles frente al riesgo de impago (CDS) experimentaba un considerable incremento y llegaba a 253 puntos, lo que implica un coste anual de 253.000 euros por la emisión de diez millones de euros en bonos a cinco años, frente a los 247,5 puntos del anterior cierre.

En este sentido, Soledad Pellón, analista de IG Markets, apunta que "no era normal que hubiera bajado tanto" y atribuye parte de la escalada del riesgo país a la incertidumbre sobre la "reestructuración suave de Grecia", así como a la situación de Strauss-Kahn, "uno de los grandes defensores de las ayudas a los países periféricos".

Asimismo, Pellón recuerda la cercanía del final del programa de alivio cuantitativo (QE2) de la Reserva Federal de EEUU, así como la publicación en junio de los resultados de la segunda edición de las pruebas de estrés de la banca europea.

Por su parte, la prima de riesgo de Portugal se situaba en 621 puntos básicos, con un interés del 9,233%, mientras el 'spread' de los bonos irlandeses llegaba a 749 puntos básicos, con un rendimiento del 10,523%, y en el caso de la deuda griega el diferencial se ampliaba a 1.379 puntos básicos, con un interés del 16,767%.

¿Que ocurrirá con la deuda de Grecia?


Ya sabemos que cuando el mercado se propone algo, generalmente lo consigue. El objetivo actual es la demolición económica de Grecia.
Standard & Poor's ayudó ayer a hacer la situación más insostenible, al rebajar las calificaciones de la deuda a corto y largo plazo. La agencia anticipa una reestructuración en toda regla, sea mediante el aplazamiento de los plazos de vencimiento, sea a través de una quita o ambas cosas. S&P cifra las pérdidas de los acreedores entre el 50% y el 70%, es decir: un resultado catastrófico.

La situación de Grecia tiene toda la pinta de ir a terminar en drama. Se suele decir que el mercado le está exigiendo a Grecia un 25% por la deuda a dos años. Bueno, el mercado no le está exigiendo nada a Grecia porque, simplemente, el país heleno no está en el mercado. Grecia emite deuda a tres y seis meses, con tipos inferiores al 10%, pero superiores al 5% y al 8%, es decir, terrible. La deuda griega que circula en el mercado secundario sí que está dando rentabilidades superiores al 20% en los plazos de vencimiento de dos a cuatro años. ¿Puede un país afrontar exigencias de este calado? Pues la respuesta es que no.

Ahora, ¿saldrá Grecia del euro? Pues ese es el tremendo dilema. No está contemplado legalmente que un país pueda abandonar el euro, sería un movimiento unilateral que conllevaría la expulsión de la UE. Fuera del euro, Grecia podría devaluar su moneda para hacer las exportaciones más competitivas, pero generaría con unas presiones inflacionarias insoportables, una huida en masa de capitales y abocaría al país a una quita de deuda terrorífica.

En resumen, todos saldrían perdiendo, pero sobre todo los griegos. Sin embargo, el problema es claro. Grecia afronta unos vencimientos de deuda de alrededor de 120.000 millones durante los próximos cuatro años y estamos hablando sólo del principal, al que añadir los intereses.
La actividad económica del país mediterráneo permanece estancada, con lo cual sería casi milagroso que Grecia generase los recursos suficientes como para atender sus compromisos.
La cuestión es qué hará ahora la UE, que ya ha puesto en la mesa unos 80.000 millones de euros ¿una inversión casi a fondo perdido?. La solución más lógica sería la reestructuración de la deuda. Pero los bancos alemanes, que financiaron de forma excelsa al Tesoro griego, los ingleses y finlandeses no parecen estár por la labor.
¿Qué ocurrirá? Tiene pinta de que nada bueno.
Fuente: F. M. Badas (Cinco Dias)
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